 Participantes del Mutirao provenientes de distintos países de América Latina |  Misa de clausura del Mutirão Latinoamericano y Caribeño de Comunicación |
Una misa de acción de gracias celebrada en la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, sede del Mutirão Latinoamericano y Caribeño de Comunicación (MUTICOM), puso el broche de oro al encuentro continental de la comunicación que se desarrolló del 3 al 7 de febrero en la ciudad de Porto Alegre (Brasil).
La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Porto Alegre, monseñor Dadeus Grings, quien agradeció el trabajo desplegado por todo el equipo organizador del encuentro.
Durante la misa, se presentaron como ofrendas los símbolos y la historia del Mutirão. El presbítero Marcelino Sivinski, coordinador general del encuentro, entregó oficialmente al arzobispo de Río de Janeiro, monseñor Orani João Tempesta, la historia de la organización de esta iniciativa continental, y los símbolos para la realización del séptimo Mutirão brasileño, que se llevará a cabo en 2011 en la ciudad de Río de Janeiro.
El MUTICOM estuvo organizado por la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB), el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (OCLACC). Y reunió a profesionales de la comunicación, estudiantes, miembros de movimientos sociales y comunicadores populares de varios países de América Latina, para debatir y reflexionar sobre el tema “Procesos de comunicación y cultura solidaria”.
Carta de Porto Alegre
“Somos comunicadores y comunicadoras solidarios con nuestros pueblos e integrados plenamente en su caminar. Compartimos los sufrimientos, las crisis, las alegrias y las esperanzas de nuestras hermanas y hermanos. Por ese motivo, y aún en medio de la crisis civilizatoria que nos atraviesa, que se expresa, entre otros factores, en la mundialización de las economias y en la libre circulación de mercaderías y de capitales especulativos, nos atrevemos a reflexionar y soñar alimentando la utopia y la esperanza”. Así lo expresa la “Carta de Porto Alegre”, cuyo texto fue aprobado durante la realización del encuentro.
La carta “traduce nuestros sueños de futuro apoyados en el compromiso político de concretar una utopía construída sobre el rico bagage cultural y religioso acumulado a lo largo de los años, que representa una enorme riqueza de nuestros pueblos y nuestras culturas, especialmente indígenas, negros y migrantes, contituyendo una herencia tantas veces despreciada. Este rico legado junto a la vitalidad de los movimientos sociales actuales, habilita el surgimiento de actores que tienen ‘derecho a tener derecho’ y son los forjadores de nuestra diversidad cultural”, señala el texto.
Entre los sueños que mencionan se encuentran:
“Una ciudadanía comunicacional que, en el marco de los procesos políticos y culturales, permita la participación creativa y protagónica de las personas como forma de eliminar la concentración de poder de cualquier tipo para, así, construir y consolidar nuevas democracias. Ciudadanía que no puede pensarse sólo en términos jurídicos, sino como una actitud y una condición asociada a la reivindicación de ser reconocido, de tener arte y parte en las decisiones que afectan a la vida en sus múltiples dimensiones, porque no hay democracia política sin democracia comunicacional”.
“Una palabra liberada de todo tipo de opresión y discriminación, para que se apropien de ella también los jóvenes y las jóvenes, los más pobres y pequeños, como germen de una cultura solidaria”.
“Políticas públicas de comunicación, elaboradas a partir de la idea de que la comunicación es un derecho humano y un servicio público, y en las cuales haya espacio tanto para la iniciativa privada comercial, como para los medios estatales, los médios públicos no gubernamentales y los comunitarios”.
“Una sociedad civil movilizada para incidir políticamente en busca de una comunicación libre, socialmente responsable, justa y participativa”.
“Movimientos sociales, organizaciones populares, iglesias e instituciones que se apropien e incorporen en sus prácticas comunicativas los entornos y los procesos de las tecnologías de la información y los nuevos lenguajes a fin de ampliar su horizonte comunicacional y contribuir a la eliminación de la brecha informativa y digital”.
“Cristianos comprometidos y organizados que, a partir de su fe, tengan una presencia activa y tranformadora en el campo de la comunicación incorporando las nuevas tecnologias en el espíritu y los lineamientos de esta carta”.+
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