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En un mensaje dirigido a los participantes del XXIII Congreso Mundial de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC) el Papa Benedicto XVI pidió servir a los enfermos en su cuerpo, alma y espíritu e impulsó una asistencia sanitaria que abarque a toda la persona en su integridad como un servicio de amor.
Unos mil médicos y personal sanitario de 50 países participaron en este congreso-peregrinación, celebrado del 6 al 9 de mayo en Lourdes (Francia) bajo el lema “Nuestra fe de médicos”, a todos ellos Benedicto XVI los animó a “profundizar la verdadera identidad de su ser de médicos católicos”. “Los católicos -pidió- se deben sentir testimonios del amor sin límites que Dios lleva a todos los que sufren en el cuerpo, en el alma y en el espíritu”, y destacó “la importancia en estos tiempos del respeto a la vida humana”.
Por su parte, el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, monseñor Zygmunt Zimowski, se refirió en su intervención de apertura, a la vigencia de la Carta de los agentes sanitarios, un documento publicado en 1995 por el dicasterio que preside actualmente, y señaló que la asistencia espiritual y religiosa “es un derecho fundamental del enfermo y un deber de la Iglesia”.
En este sentido, monseñor Zimowski recogió la indicación del Papa de atender las necesidades de la dimensión física, psíquica y espiritual de la persona y afirmó que todos los agentes sanitarios deben crear las condiciones para que todo aquel que pida asistencia religiosa, ya sea de manera explícita o implícita, pueda recibirla.
También propuso el testimonio de “verdaderos” médicos católicos que se comprometieron en la defensa de la vida y rechazaron la especulación y los comportamientos superficiales y mencionó a los santos Giuseppe Moscati y Riccardo Pampuri, de la Orden de los Hospitalarios de san Juan de Dios, a santa Gianna Beretta Molla y al profesor Jèrôme Lejeune.
“Los médicos católicos -declaró- son aquellos que pueden representar el verdadero rostro de la cura y de la esperanza”.
Además del gran contenido espiritual, el programa científico del Congreso se dividió en cuatro sesiones, dedicadas a Dios creador, a Jesucristo redentor, al Espíritu Santo santificador y una última sesión pro-vida dedicada a la Virgen María.
Durante el congreso, la Federación de Médicos Católicos otorgó el Premio Ciencia y Fe, que normalmente se concede a médicos, al obispo argentino monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias.
El presidente de FIAMC, Simón Castellví, explicó que este premio quiere reconocer “su incansable defensa de la ciencia y de la fe” y “que este año se dio a un obispo también porque es el Año Sacerdotal”.+
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