 Reunión de la UE con lideres religiosos |
Durante la Cumbre anual de los líderes religiosos con las instituciones de la Unión Europea, realizada en Bruselas, la Santa Sede denunció que las desigualdades sociales, junto con la desocupación y otros problemas, crecen alarmantemente en Europa, y la diferencia entre ricos y pobres es cada vez más grande y escandalosa.
En el encuentro, que fue presidido por el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, junto con los presidentes del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y del Europarlamento, Jerzy Buzek, participaron representantes cristianos, musulmanes y judíos, de la comunidad sikh y del hinduísmo.
La delegación católica estaba formada por el cardenal Peter Erdö, presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), monseñor Adrianus van Luyn, presidente de la Comisión de Episcopados de la Unión Europea, monseñor Stanislav Zvolenský, representante del episcopado de Eslovaquia, y Flaminia Giovanelli, subsecretaria del Consejo Pontificio Justicia y Paz.
La señora Giovanelli intervino afirmando que cada vez más “viven al lado unos de otros, ricos y miserables, personas que no tienen nada, a las que les falta hasta lo esencial, y personas que desperdician sin moderación lo que otros necesitan de forma desesperada”.
Según la subsecretaria de Justicia y Paz, 85 millones de personas en la Unión Europea –el 17% de la población– viven bajo el umbral de la pobreza, en el contexto de una crisis económica “que se está revelando como una crisis estructural, de valores, de confianza”.
Junto a ello, señaló como preocupante el descenso de la población y el aumento de la desocupación: “la falta de trabajo es la primera causa de exclusión social, y alcanza proporciones intolerables. Intolerables no sólo por el número de desocupados sino también por el aumento de los trabajadores pobres. El 8% de los trabajadores europeos, afirmó, no tiene un salario adecuado para asegurar una vida digna a sí mismos ni a sus familias.
Crece también, advierte la Santa Sede, la pobreza relativa: “hace cinco años, el 20% de los ciudadanos más ricos tenía una renta cinco veces superior al restante 80% de la población”, y la desigualdad entre los países “no deja de aumentar”.
“La Iglesia católica está del lado de los pobres, alza la voz en favor suyo y promueve iniciativas para ayudarlos a superar su situación”, concluyó Giovanelli.+
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