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Documentos de la sistemática destrucción de la Iglesia Ucrania
 
Kiev, (Ucrania), 4 . 06 (AICA)
Durante el IV Forum Mundial de Ucranios, celebrado en la capital ucrania, Kiev, del 18 al 20 de agosto pasado, se presentó el primer volumen de la colección de documentos históricos titulado “Liquidación de la UGCC: 1939-1946”, cuyo autor es Volodymyr Serhijchuk, director del Centro de Estudios Ucranios de la Universidad Nacional Taras Shevchenbko, de Kiev. (UGCC son las siglas en inglés de Iglesia Greco Católica Ucrania).

     Según informó la secretaría de prensa del Arzobispo Mayor (equivalente al Patriarca) de la Iglesia greco-católica ucrania, los documentos que ahora se publican, la mayoría de los cuales llegan al mundo académico por primera vez, permiten conocer la verdad de la sistemática liquidación de la Unión de Brest, es decir la Iglesia ucrania de rito greco-bizantino unida a Roma, a la que los ortodoxos llaman despectivamente “uniata”.

     En 1995 la Iglesia greco-católica de Ucrania celebró el IV centenario de aquella unión, realizada entre los obispos de la Metropolía de la Rus' de Kiev y la Sede apostólica, restableciendo así la plena comunión con la Sede de Roma. 

     “La unión -recordaba hace más de una década Juan Pablo II- se concertó en el encuentro de los representantes de la Metropolía de Kiev con el Papa, que tuvo lugar el 23 de diciembre de 1595 y se proclamó solemnemente en Brest-Litovsk sobre el río Bug, el 16 de octubre de 1596. El Papa Clemente VIII lo anunció a la Iglesia entera y se dirigió a los obispos de la Metropolía, comunicándoles la unión alcanzada”.

     El volumen que se acaba de presentar aporta ahora los datos sobre el plan de supresión de la Unión de Brest, una perspectiva detallada del proceso de la llamada “re-unión” de la Iglesia greco-católica ucrania con la Iglesia ortodoxa rusa a través de la creación “voluntaria” de un grupo inicial formado por sacerdotes amenazados por el terror soviético tras la detención y confinamiento en Siberia del metropolita Josyf Slipyj y todos los obispos.

     En la introducción de la colección de documentos, Volodymyr Serhijchuk señala la importancia de la publicación: “La paradoja de hoy es que parte de nuestra sociedad no quiere darse cuenta de la amarga verdad del ayer de nuestra nación, para no tener que abandonar estereotipos impuestos por la ideología comunista, estereotipos que han llegado a ser habituales y parte de la vida cotidiana”.

     Considera que quienes no quieren creer en la verdad sobre Ucrania se dejan influir más por los que estuvieron implicados en crímenes horribles. Y si estos últimos ya no viven, “los que tienen hoy la responsabilidad de decir la verdad, deben hacerlo”, advierte el historiador señalando a los empleados del Archivo Estatal del Servicio de Seguridad de Ucrania.

     “Ellos tienen acceso a los documentos más secretos del pasado, a la evidencia del totalitarismo que revela la verdad a nuestra nación, al mundo entero, y a quienes no creen cuán brutales fueron los crímenes del sistema comunista”, subraya.

     Por su parte el cardenal Lubomyr Husar, arzobispo mayor de Kiev-Halic de los ucranios, reflexiona: “Por muchas décadas el régimen comunista intentó liquidar o subyugar a la Iglesia greco-católica ucrania, y a otras Iglesias cristianas. Hoy, con el acceso a los documentos, al menos a los documentos oficiales de la Unión Soviética y de sus distintos órganos, aprendemos cómo y para qué se organizó todo aquello. En una palabra, descubrimos las raíces de ese proceso”.

     El cardenal Husar es cabeza de la Iglesia greco-católica de Ucrania, la cual pertenece al grupo de Iglesias de rito bizantino que reconocen la autoridad espiritual y la jurisdicción del obispo de Roma.

     En un comentario realizado mediante su secretaría de prensa acerca de la publicación del libro, el purpurado apunta: “Todos sabían que desde un principio el comunismo trató negativamente a la religión”, pues ésta “recuerda a la gente su dignidad humana y su ansia de libertad. Así que era necesario destruir la religión y la Iglesia. Esto se hizo sistemáticamente. Es lo que se deduce de los documentos”.

     “Por supuesto que estos documentos, como otros, deben ser tratados cuidadosa y reflexivamente, desde el punto de vista de su estudio, tomando en consideración las circunstancias, autores y resultados de tales documentos”, recalca el purpurado. “Con todo, este material es una fuente importante de conocimiento del horrible programa, del que fueron víctimas millones de personas”, concluye.+
 
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