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AICA Especial - V Conferencia General del CELAM - Intervención general de los Religiosos (mayo de 2007)
  AICA Especial - V Conferencia General del CELAM
 

Vida Religiosa Masculina

 

 Intervención general del representante de las Religiosos
en la V Conferencia (Aparecida, mayo de 2007)

 

Religiosos clérigos y Religiosos Hermanos

Con gran alegría quiero ser portavoz en esta asamblea de los religiosos de vida masculina de América Latina, sobre todo de los pertenecientes a los institutos religiosos de Hermanos según la denominación de Vita consecrata y como integrante de la CLAR. Agradecemos el haber sido invitados a participar y dar nuestro aporte en esta V Conferencia.

La vida religiosa en su diversidad de carismas es un don del Espíritu al mundo a través de los fundadores, en el seguimiento de Cristo como discípulos y misioneros siendo testigos del Reino de Cristo en una Iglesia en comunión.

La identidad de los Hermanos es laical, consagrada, fraterna y solidaria. Pero esta identidad es poco gratificante y a menudo poco reconocida. Esta identidad a veces se encuentra en tensión entre el espiritualismo y la clericalización, el profesionalismo y la sobrecarga de trabajo en detrimento de una vida vivida en comunidad.

En este momento estamos llamados a preguntarnos ¿Quién es un Hermano? ¿Cuál es su misión? La claridad y la fuerza de la respuesta estarán en nuestra capacidad de redescubrir continuamente las razones de nuestra vocación de Hermano y de vivir coherentemente con ellas.

Queremos recordar y destacar el aprecio y el reconocimiento por los grandes servicios que prestan los religiosos sobretodo en el ámbito de la educación formal y no formal, en el cuidado de los enfermos, en la pastoral social y en otros ámbitos de servicio como “Justicia y Paz”, “Salvaguarda de las naciones”, estando presentes en las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro continente que están viviendo los procesos de cambio sociocultural de nuestra época. Muchas veces nuestros Pastores nos animan a seguir en este esfuerzo y en esta misión.

Sin embargo a veces no se han descubierto aún todas las consecuencias de la precisa declaración del Vaticano II:

" Un estado, así, en la divina y jerárquica constitución de la Iglesia , no es un estado intermedio entre la condición del clero y la condición seglar, sino que de ésta y de aquélla se sienten llamados por Dios algunos fieles al goce de un don particular en la vida de la Iglesia para contribuir, cada uno a su modo, en la misión salvífica de ésta"

Los ministerios de Hermanos y Hermanas, ya sea hacia dentro de sus comunidades, ya en vistas de la misión, constituyen una forma de participación en el Ministerio de la Iglesia de anuncio y testimonio del evangelio. Que los miembros de estos institutos sean conscientes de que los Ministerios que realizan son eclesiales por su naturaleza y deben pues ejercerse después de una formación teológica cuidada y con un sentido profundo de Iglesia.

Es bueno destacar el esfuerzo constante que hacen los religiosos, tanto clérigos como Hermanos, por resignificar y volver al carisma original de los fundadores para vivirlo hoy en fidelidad creativa al Evangelio y a la Iglesia , buscando otras formas de presencia en el pueblo de Dios en colaboración con los laicos e invitándolos a vivir el carisma del Instituto en su vida cotidiana. Aunque a veces notamos una mayor consideración de su misión y actividad de servicio en desmedro de su dimensión mística y carismática, apreciándose a la vida religiosa masculina más por lo que hacen que por la presencia de sus carismas.

Nuestras expectativas son:

•  Que esta Conferencia apoye, valore y confirme la vocación mística y profética de los religiosos Hermanos que a lo largo de América latina están presentes en la salud, en la pastoral social y en otros ámbitos y que buscan, trabajando en misión compartida con los laicos, mejores formas de presencia sobre todo en la educación formal y no formal.

•  Que se reconozca el servicio que los religiosos Hermanos pueden prestar, por su preparación, en otros organismos de Iglesia y en otros ámbitos de la pastoral y dándoles la posibilidad de una participación más directa en la vida de la Iglesia

•  Que se valorice la fundamental relación que tienen los religiosos en su contribución al laicado promoviendo un diálogo entre fe y cultura, entre el pensamiento de la Iglesia y el del mundo y en su trabajo codo a codo con ellos sobre todo en misión compartida

•  Que se estimule en la pastoral vocacional esta forma de vida, reconociendo nuestra vocación al interior de la Iglesia por su carisma y misión y por el servicio que prestan a la Evangelización en la Iglesia. Profundizando en la teología de la vida religiosa y promoviendo en el pueblo de Dios el conocimiento de lo que constituye la vida consagrada. Facilitando también la comprensión y la aplicación de la "Mutuæ relationes".

•  Que se reconozca y favorezca los "ministerios laicales" que no incluyen el sacerdocio, sino más bien la misión: el ministerio de la educación, el cuidado de los enfermos y otros ministerios ejercidos por los religiosos. Debido a su disponibilidad, su formación y su estado de vida, los religiosos y las religiosas serían los ministros en mejores condiciones para tales ministerios, abiertos a todas las personas.

 

CLAR

Aparecida, mayo de 2007

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