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LA NACIÓN REQUIERE GESTOS DE
GRANDEZA
Reunión Extraordinaria de la Comisión Permanente
5 de junio de 2008
1.
La Comisión Permanente del Episcopado Argentino se ha reunido
con motivo de la grave situación planteada por el prolongado
conflicto entre el sector agropecuario y el Gobierno Nacional.
Deseamos, con nuestra palabra y nuestra acción pastoral
contribuir al fortalecimiento de la paz social y de la
democracia.
Nos sentimos obligados a preguntarnos nuevamente, y con dolor:
¿nuestras relaciones seguirán marcadas por la confrontación?
¿Una vez más nuestra vida social estará signada por la
fragmentación y el enfrentamiento? ¿Seremos incapaces de
fundamentar nuestros vínculos en un diálogo sincero y
constructivo? ¿No hemos aprendido nada de nuestra historia?
2.
Es preciso que tomemos conciencia de que situaciones como ésta
que vivimos nos menoscaban como comunidad, nos aíslan del mundo
y en definitiva perjudican especialmente a los más pobres. Es
más, este conflicto ha puesto de manifiesto falencias profundas
de nuestra vida republicana. La persistencia misma del conflicto
y la aparente imposibilidad de resolverlo constituyen un signo
de debilidad institucional; son una prueba del escaso aprecio
que, como sociedad, otorgamos a la importancia y dignidad de la
acción política como el ámbito propio para la superación de las
diferencias y el afianzamiento de la amistad social.
3. Consideramos que la solución sólo puede encaminarse mediante
gestos de grandeza y una vigencia aún más plena de las
instituciones de la República. Como ya hemos señalado, “tenemos
que promover el verdadero federalismo, que supone el
fortalecimiento institucional de las provincias, con su
necesaria y justa autonomía respecto del poder central” (93º
Asamblea Plenaria).
No es propio de los poderes públicos empeñarse como parte en los
conflictos, sino abocarse a su solución como principales
responsables del bien común de acuerdo a las funciones que a
cada uno de ellos les atribuye la Constitución Nacional. La
efectiva independencia de los poderes legislativo y judicial es
un punto clave de la plena vigencia del estado de derecho.
4.
Como nos recuerda la Doctrina Social de la Iglesia: “Quienes
tienen responsabilidades políticas no deben olvidar o subestimar
la dimensión moral de la representación que consiste en el
compromiso de compartir el destino del pueblo y en buscar
soluciones a los problemas sociales. En esta perspectiva una
autoridad responsable significa también una autoridad ejercida
mediante el recurso a las virtudes que favorecen la práctica del
poder con espíritu de servicio: paciencia, modestia, moderación,
caridad, generosidad” (Compendio de la Doctrina Social de la
Iglesia, 410).
5.
Por otra parte, aunque hubieran reclamos justos, no es en las
calles ni en las rutas donde solucionaremos nuestros problemas.
Pedimos, por ello, encarecidamente al Gobierno de la Nación que
convoque con urgencia a un diálogo transparente y constructivo,
y a los sectores en conflicto que revean las estrategias de
reclamo. Ni la moderación en las demandas, ni la magnanimidad en
el ejercicio del poder son signos de debilidad.
6.
Es necesario que los habitantes de esta tierra bendecida
abundantemente por la Providencia hagamos un profundo examen de
conciencia y nos decidamos a obrar como ciudadanos responsables.
Pensemos más en qué podemos aportar a la Patria y no tanto en
qué tiene que darnos el país. Todavía son muchos los hermanos
que viven en pobreza y exclusión y que esperan de todos los
argentinos un compromiso firme y perseverante por la justicia y
la solidaridad.
7.
En los momentos difíciles los cristianos experimentamos más
intensamente la necesidad de la oración, de decirle a
Jesucristo, Señor de la Historia: “Precisamos tu alivio y
fortaleza, queremos ser Nación”. Para lograrlo, “concédenos la
sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no
defrauda”.
Exhortamos a nuestros compatriotas a acompañar la oración con un
gesto de desprendimiento en favor de nuestros hermanos más
necesitados.
Ponemos este mensaje en las manos y en el corazón de nuestra
Madre de Luján, pidiéndole que una vez más interceda por
nosotros y acompañe el camino de las autoridades, de los
dirigentes de los diversos sectores y de todo el pueblo
argentino.
Reunión Extraordinaria de la Comisión Permanente
5 de junio de 2008 |