Apertura del taller sobre “EIS”
Palabras de monseñor Jorge R. Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora, en la apertura del taller sobre Educación Integral de la Sexualidad (Abril de 2019)

Bienvenidos a este Curso-Taller sobre Educación Sexual Integral, espacio formativo que ofrece la Diócesis a través de su JUREC y que busca aportar elementos de reflexión y orientación concretos sobre este tema, a todos los educadores, especialmente a aquellos que realizan su tarea educativa en los colegios católicos de nuestra Diócesis.

A partir de la Ley de Educación Sexual Integral, promulgada en el 2006, este tema ofrece un desafío para todos los educadores, por cómo debe ser abordado en las escuelas y por la información y capacitación con la que debemos contar para que realmente no nos quedemos en lo meramente biológico, científico o ideológico, sino que de verdad, desde la riqueza humana enseñemos a nuestros niños y jóvenes a valorarla y valorarse.

Es importante señalar que la Iglesia no se opone a esta formación sexual integral y busca promoverla. En un texto de la Comisión Episcopal de Laicos y Familia, de octubre del año pasado, se afirma que ‘’Estamos convencidos de que debemos dar nuevos pasos para fortalecer la educación sexual en el ámbito intrafamiliar y escolar. A ello nos anima el Papa Francisco en Amoris laetitia, donde afirma con claridad "sí a la educación sexual" [1]. Se trata de una educación sexual positiva, progresiva e interdisciplinar, como nos recuerda también la enseñanza de la Iglesia [2]. Solo una buena educación permite tomar decisiones libres y responsables”.

Todo proceso requiere esfuerzo, formación y tiempo, sobre todo si hablamos de “educación para el amor” debe comprender como dice Francisco los pasos de acompañamiento, discernimiento e integración. “Hay consenso de que dicha educación no debe limitarse a `saber qué hay que hacer para que una joven no quede embarazada', o a conocer el cuerpo de varones y mujeres como quien meramente conoce el funcionamiento de un dispositivo, sino que esa educación debe ser integral, vale decir, de toda la persona: su espiritualidad, sus valores, sus emociones, sus pensamientos, su contexto social, económico, familiar y obviamente su cuerpo y su salud. Debe ser una educación para el amor, que incluya la sexualidad pero que no se circunscriba solo a ella. Una educación así es, además, un camino excelente para prevenir el aborto, la iniciación sexual precoz, las enfermedades de transmisión sexual, la violencia y el abuso sexual.
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La educación sexual, como toda verdadera educación, debe formar los corazones y las conciencias de nuestros jóvenes en orden a un crecimiento humano y cristiano pleno y armónico por eso reclamamos el derecho a educar a nuestros niños, niñas y jóvenes de acuerdo al propio ideario y convicciones éticas y religiosas, confiando en que un diálogo verdadero y democrático nos llevará a incrementar el encuentro y la amistad social”.


La categoría de encuentro donde el todo es superior a la parte y la unidad es superior al conflicto, debe ayudarnos a que todo encuentro parta desde las coincidencias y no desde las divergencias o discrepancias.

La amistad social es un anhelo y un valor a recrear donde la educación para el amor tiene mucho para inculcar, proponer, reunir, asociar, animar y propiciar. Tenemos la certeza de que quienes darán esta formación cuentan con la autoridad que da el conocimiento, la experiencia de la vida y la mirada cristiana, necesario para transmitir esta mirada integral que necesitamos tener.

A María Reina de la Paz, mujer portadora de vida, y como toda madre, comprometida con cuidar y desarrollar la vida integral de Jesús, le pedimos nos dé luz en esta tarea que nos desafía como educadores cristianos.

Mons. Jorge R. Lugones SJ, obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora