Mons. Fernández pide a los misioneros espiritualidad y compromiso social
Viernes 6 Jun 2014 | 10:35 am
Rosario (Santa Fe) (AICA):
El arzobispo rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Víctor Manuel Fernández, visitó la Facultad de Derecho de la ciudad de Rosario para reflexionar junto con docentes de esta sede y de escuelas católicas de la ciudad sobre el anuncio evangélico en los diversos ámbitos de la sociedad. El prelado afirmó que un misionero no tiene que ser perfecto en todo sentido, pero puntualizó que no debe perderse la síntesis entre espiritualidad profunda y compromiso social.
El arzobispo rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Víctor Manuel Fernández, visitó la Facultad de Derecho de la ciudad de Rosario para reflexionar junto con docentes de esta sede y de escuelas católicas de la ciudad sobre el anuncio evangélico en los diversos ámbitos de la sociedad.

Monseñor Fernández explicó que el anuncio de Cristo "no se puede hacer con pocos ni con personas iguales en estilo y cultura". Afirmó que "en el mundo hay locos por todos lados y la única manera de llegar a todos es incorporarlos en la Pastoral Popular" con audacia y libertad.

El arzobispo afirmó que un misionero no tiene que ser perfecto en todo sentido: "Hay gente socialmente rechazada, pero que llega a un grupo social y se siente bien al anunciar el Evangelio. Y esto es algo muy difícil si uno es muy esquemático y cerrado. Por eso el Papa pide libertad y audacia para cambiar la forma de anunciar".

Monseñor Fernández se dirigió al público con un lenguaje coloquial, sencillo y directo. Advirtió que la Iglesia en la Argentina y en América está perdiendo fieles. Reconoció que la Iglesia "siempre contó con la fe popular del pobre", que transmite el Evangelio a sus hijos y parientes, pero advirtió que ese sustrato "ahora está en riesgo".

"Guatemala era muy católica -graficó- y ahora la mayoría es evangélica; los católicos son el 40 por ciento. En Brasil los católicos son el 50 y pico por ciento, porque bajó el número de bautizados y de quienes se reconocen como católicos. Y en la Argentina, en el noroeste el 90 por ciento es católico, pero en otros lugares hubo un descenso dramático".

El arzobispo, de estrecha relación con el Santo Padre, se refirió a las periferias de las que habla Francisco: "Las periferias son los que no están, pueden ser pobres, jóvenes o ricos; es el que no forma parte de nuestra comunidad. Hay que buscarlo lejos o cerca, pero no es la periferia geográfica. Si queremos realmente renovar la Iglesia y darle una nueva fuerza misionera, eso no se logra sin mística, entusiasmo y fervor. Hay agentes pastorales o sacerdotes muy bien formados que no tienen fervor y que nunca tienen tiempo para el otro. Y esta caída del fervor es el peor veneno. Como dice el Papa, «si no desarrollamos el fervor no va a haber fuerza misionera en la Iglesia".

En este sentido, el prelado amplió el universo de esa periferia a los propios cristianos: "No sólo debemos salir a buscar a los ateos y a los no bautizados sino también a los que ya no se sienten de corazón parte de la Iglesia ni tienen el consuelo de la fe porque ellos también son los alejados en un sentido amplio".

"Este nuevo mensaje que el Papa imprime a su pontificado rescata el valor de la alegría y del placer por las pequeñas cosas. El Papa nos hace una invitación a la alegría, a disfrutar de las pequeñas cosas diarias y a reconocerlas como regalos de Dios. Así como a evitar la autorreferencialidad, a pensar sólo en objetivos personales y a caer en la inmanencia aunque hablemos de Dios, que nos hace personas tristes e incapaces de buscar la felicidad del otro", desarrolló.

"El Papa nos dice que debemos acompañar el crecimiento de la persona, que el confesionario no debe ser una sala de tortura y que un pequeño paso de una persona puede ser más importante que una vida sin dificultades", abundó el teólogo.

En otro pasaje de su discurso, se refirió a las uniones civiles de parejas homosexuales: "Si queremos hablar contra el matrimonio homosexual, destaquemos la belleza y la armonía del matrimonio entre un hombre y una mujer, para que se entienda el «no» de la Iglesia".

En cuanto a la evangelización, monseñor Fernández sostuvo que "lo que más atrae es una síntesis entre una espiritualidad profunda y compromiso social". El arzobispo profundizó: "Si la gente ve una sola cosa, no le gusta o se desencanta. Tenemos que mostrar mística y amor por los pobres. Como decía el Evangelio: «Cuando des un banquete no invites a tus amigos y vecinos ricos. Invita a los pobres, ciegos y cojos, que no tienen cómo corresponderte»".

Para cerrar su intervención, monseñor Fernández citó palabras del Papa: "Un corazón misionero se hace débil con los débiles, nunca se encierra, no renuncia a hacer el bien posible aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino".+