El Santo Padre saludó a Naruhito, nuevo emperador del Japón
Jueves 2 May 2019 | 11:38 am
Ciudad del Vaticano (AICA):
“Formulo a Su Majestad mis cordiales saludos y mis mejores deseos con ocasión de su solemne subida al trono, y le aseguro mis oraciones para que tenga siempre los dones de sabiduría y fortaleza en su dedicado servicio a la nación. Sobre usted, los miembros de la familia imperial y todo el pueblo de Japón, invoco las bendiciones divinas de la paz y el bienestar”, se lee en el telegrama enviado por el papa Francisco al emperador del Japón, Su Majestad Naruhito, con motivo de su subida al trono.
“Formulo a Su Majestad mis cordiales saludos y mis mejores deseos con ocasión de su solemne subida al trono, y le aseguro mis oraciones para que tenga siempre los dones de sabiduría y fortaleza en su dedicado servicio a la nación. Sobre usted, los miembros de la familia imperial y todo el pueblo de Japón, invoco las bendiciones divinas de la paz y el bienestar”, se lee en el telegrama enviado por el papa Francisco al emperador del Japón, Su Majestad Naruhito, con motivo de su subida al trono.





Con la ceremonia de abdicación, este 1 de mayo, concluyeron los 30 años de reinado del emperador emérito Akihito y Naruhito se convirtió en el nuevo emperador de Japón. El 126 soberano del Sol Naciente pronunció su primer discurso tras subir al trono esta mañana, expresando su “esperanza por la felicidad y la paz en el mundo”. Su ascensión había sido formalizada poco antes, en una ceremonia en la que le fueron legados los tesoros imperiales. De esta manera, comenzó una nueva era imperial, denominada Reiwa -que significa “bella armonía”- que durará todo su reinado.

El padre de Naruhito, de 85 años, Akihito, se convirtió en el primer emperador japonés en abdicar al Trono del Crisantemo en más de 200 años. En el 2016, Akihito había declarado que ya no estaba en condiciones de desempeñar su rol, a causa de su avanzada edad y por el deterioro de su estado de salud. Con la austera y breve ceremonia del Taiirei-Seiden-nogi, llegó a su fin la era Heisei y los 30 años de reinado de aquél que ahora ya es “emperador emérito”.

En un breve discurso pronunciado en el Palacio imperial, Naruhito declaró que desea “la felicidad de la gente, el progreso del país y la paz en el mundo”. Naruhito, de 59 años, también expresó su gratitud a su padre y con voz conmovida, se refirió al servicio prestado por Akihito a la nación. +