Mons. Tissera: “La Colecta de Cáritas quiere ser una chispa del amor de Dios que nos transforma”
Domingo 9 Jun 2019 | 09:07 am
Buenos Aires (AICA):
En el marco de la fiesta de Pentecostés, el obispo de Quilmes y presidente de Cáritas Argentina, monseñor Carlos José Tissera, presidió en la catedral metropolitana de Buenos Aires la misa y animó a los fieles a ser generosos en esta edición de la Colecta Anual de Cáritas que se lleva a cabo este fin de semana en todo el país.
En ocasión de la colecta anual de Cáritas, que se lleva a cabo este fin de semana en todo el país, el presidente de Cáritas Argentina y obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, celebró una misa en la catedral metropolitana de Buenos Aires.

En su homilía, el prelado destacó que con la celebración de Pentecostés concluye el tiempo pascual. “El gran regalo de Jesús Resucitado es el mismo Espíritu que se derramó en la vida de los discípulos en esa mañana mediante signos extraordinarios”, recordó.

“Pentecostés es la fiesta de la Iglesia con que se inicia su misión evangelizadora, con la alegría de un anuncio que transforma la vida entera de la humanidad. Cristo vive. Dios ha manifestado su amor enviando a su hijo para salvar al mundo”, sostuvo.

En Pentecostés, continuó, “los apóstoles quedan llenos del Espíritu Santo para dar testimonio de Jesús, como hoy lo dice San Pablo. Nadie puede decir Jesús es el Señor si no está impulsado por el Espíritu Santo”, aseguró.

“El que estaba muerto, ahora vive. El amor ha triunfado. La alegría disipa la amarga tristeza del encierro y del miedo. Viven un encuentro con el Señor Resucitado que los hará sus testigos y misioneros”, añadió. “La misión de Jesús es la misión de la Iglesia: es comunicar vida, vida en abundancia”.

Coincide con esta fiesta de Pentecostés la realización de la Colecta Anual de Cáritas Argentina, que cada año se hace el segundo fin de semana de junio, anunció monseñor Tissera. “En este 2019 tiene como lema ‘Compartir transforma vidas’. La verdad que este gesto de la colecta es un bello comentario a la Palabra de Dios en este Pentecostés. Quien transforma nuestras vidas es el amor. El Espíritu Santo es el amor de Dios derramado en nuestros corazones”, afirmó.

“Los Apóstoles salieron de su encierro, de su zona de confort y se lanzaron a la dulce misión de evangelizar, el Espíritu de amor los transformó de tibios en ardientes testigos de Jesús”, recordó el obispo, destacando que es el amor a los pobres “la garantía de nuestra fidelidad a Jesucristo. Cuantas veces lo hicieron con ellos, lo hicieron conmigo, dice Jesús”, señaló.

“Hoy necesitamos un nuevo Pentecostés que nos libere de la fatiga, de la desilusión, de la acomodación a lo fácil. Una venida del Espíritu Santo que renueve nuestra esperanza y nuestra alegría; que renueve nuestro amor y nos haga una comunidad samaritana, capaz de conmovernos con el sufrimiento del que está cerca. Que nos haga salir de nosotros para ofrecerle nuestro vino y nuestro aceite y curar las heridas. Vendarlo con nuestros cuidados y llevarlo a un buen resguardo”, consideró.

“El Espíritu Santo viene para hacernos hermanos, compañeros de camino, y como aquellos peregrinos de Emaús, enardecidos nuestros corazones por las palabras del Maestro, le podamos hoy decir ‘Quédate con nosotros, Señor, porque anochece’”, animó.

“Con Su presencia, el pan compartido se hace vida, vida plena, que ensancha el alma y la hace explotar de alegría, para correr al encuentro de los desalentados y entristecidos, de los embroncados por el maltrato y la injusticia y decirles que Cristo vive”, aseguró.

En ese sentido, el obispo imploró al Espíritu Santo “para poder dar un testimonio de proximidad, que entraña cercanía afectuosa, escucha, humildad, solidaridad, compasión, diálogo, reconciliación, compromiso con el bien común, con la justicia social, y capacidad para compartir, como Jesús lo hizo”.

“‘Compartir transforma vidas’ es el lema de esta colecta de Cáritas. Es el gesto que nos inspira Dios para encender una luz en la oscuridad. A lo largo y a lo ancho del país, hombres y mujeres deciden compartir algo de lo que tienen para que otros experimenten que no caminan solos, que otras personas les abren el corazón para hacerlos sentir en casa, miembros de un pueblo solidario”, relató.

“Niños de los apoyos escolares y los comedores, adolescentes de los proyectos de recuperación, sienten que alguien piensa en ellos y los necesitan para construir un mundo más fraterno. Personas que reciben un microcrédito para un emprendimiento familiar o comunitario, personas enfermas o ancianas que reciben un remedio, hombres y mujeres que construyen ciudadanía, personas que tienen la alegría de tener un techo propio o una mejora en la vivienda. Inmigrantes y personas en situación de calle que tienen un lugar para dormir, comer, un calor de hogar que los cobija”, enumeró.

“Es Cáritas, que se hace presente como una caricia de Dios, como consuelo en el sufrimiento y la soledad. Miles de voluntarios, jóvenes y mayores, más de 30.000 en el país nos invitan a compartir este fin de semana. Son alrededor de 3.500 los centros de Cáritas en las 66 diócesis del país. Aun así, es una gota de agua en el mar, pero si no estuviera, al mar le faltaría una gota”, enfatizó.

“Pentecostés es la fiesta de la explosión del amor de Dios. La Colecta de Cáritas quiere ser una chispa del amor de Dios que nos transforma. Compartir transforma vidas. Jesús compartió la vida con nosotros y nos transformó en hijos y hermanos. Nosotros, compartiendo, transformamos la vida de otros y ese dar también nos transforma en mejores personas, en hombres y mujeres solidarios, porque el amor nos hace nuevos. El amor hace nuevas las cosas. Renovemos nuestras vidas siendo generosos en la Colecta de Cáritas, también brindándonos alegremente en nuestros servicios de cada día en todo el año, como lo hacen tantas personas voluntarias”, exhortó.+