Naciones Unidas: La Santa Sede espera que se “condenen” los ataques contra lugares de culto
Domingo 16 Jun 2019 | 05:45 am
Nueva York (Naciones Unidas) (AICA):
“La delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas espera que este Plan de Acción de las Naciones Unidas “condene no sólo el terrorismo en todas sus formas y expresiones, sino, más concretamente, que condene enérgicamente todos los ataques contra lugares de culto y otros lugares religiosos y a las ideologías que los impulsan”, expresó, el martes 11 de junio, monseñor Bernardito Auza, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, en su discurso en Nueva York sobre el tema de la protección de los lugares de culto.
“La delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas espera que este Plan de Acción de las Naciones Unidas “condene no sólo el terrorismo en todas sus formas y expresiones, sino, más concretamente, que condene enérgicamente todos los ataques contra lugares de culto y otros lugares religiosos y a las ideologías que los impulsan”, expresó, el martes 11 de junio, monseñor Bernardito Auza, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, en su discurso en Nueva York sobre el tema de la protección de los lugares de culto.

“Un plan de acción de las Naciones Unidas para la protección de estos lugares y otros lugares religiosos, sería un paso en la dirección correcta, expresó el representante vaticano y añadió: “Esperamos que se reafirme la responsabilidad primordial de los Estados de promover y proteger la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, independientemente de su identidad religiosa o étnica”.

En su exposición, durante la sesión de Consultas del Plan de Acción de Naciones Unidas para Salvaguardar los Lugares Religiosos, monseñor Auza subrayó que la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo septuagésimo aniversario de adopción se celebró el año pasado, afirma en el artículo 18 que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”.

Asimismo –agregó- el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos especifica además que “nadie podrá ser objeto de coacciones que menoscaben su libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección”. Sin embargo, el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, nota que, “no obstante el sólido marco jurídico”, en todo el mundo hay “un alarmante aumento de graves actos de intolerancia, discriminación, persecución e incluso genocidio contra los creyentes religiosos a causa de las creencias que profesan”.

En este contexto, el prelado afirma que “un plan de acción de las Naciones Unidas para salvaguardar los lugares de culto y otros lugares religiosos sería un paso en la dirección correcta”, al tiempo que evidencia que “la protección de los lugares de culto es una consecuencia directa de la defensa de la libertad de pensamiento, conciencia y religión”. La delegación de la Santa Sede espera que este “Plan de Acción se enmarque y se base en el derecho fundamental a la libertad religiosa y en la libertad de practicar la propia fe o creencia en público, incluso en los lugares de culto, en paz y seguridad”, afirmó, con la esperanza también de que el Plan de Acción “condene no sólo el terrorismo en todas sus formas y expresiones, sino, más concretamente, que condene enérgicamente todos los ataques contra lugares de culto y otros lugares religiosos y las ideologías que los impulsan, que son, por su propia naturaleza, totalmente ajenas a las creencias religiosas auténticas”.

Promover una educación y cultura del diálogo
Más adelante el observador permanente de la Santa Sede señaló que “no sólo la protección de los edificios, sino sobre todo la educación y la formación de las personas”. “Por lo tanto, esperamos que el Plan de Acción subraye la importancia fundamental de fomentar y practicar una cultura de diálogo y encuentro, caracterizada por el respeto y la aceptación mutuos, el valor para aceptar las diferencias y la sinceridad de las intenciones de caminar juntos por un camino de fraternidad y cooperación humanas”.

“Un plan de acción eficaz –dijo a continuación- también tendría que asumir la delicada y desafiante tarea de apelar, sin alienar, a todos los interesados -líderes religiosos, sociales y políticos por igual, terroristas e ideólogos radicales, incluso “para que dejen de utilizar las religiones para incitar al odio, la violencia, el extremismo y el fanatismo ciego, y para que se abstengan de utilizar el nombre de Dios para justificar actos de asesinato, exilio, terrorismo y opresión”.

Por último monseñor Auza hizo referencia a la declaración conjunta “Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia” firmada por el papa Francisco y el gran imán Ahmed Al-Tayyeb en Abu Dhabi el 4 de febrero de 2019. “Un documento que contiene principios y valores que todos los creyentes comparten, podría ser una referencia útil en la elaboración del Plan de Acción de las Naciones Unidas para salvaguardar los lugares de culto y otros lugares religiosos”, concluyó. +