Último adiós en Córdoba al padre Bazán
Lunes 17 Jun 2019 | 10:14 am
Córdoba (AICA):
El arzobispado de Córdoba comunicó el fallecimiento del sacerdote Pedro Augusto Bazán, ocurrido el 15 de junio en el Hogar San Camilo, de la ciudad de Córdoba, a los 88 años. Celebraron la misa exequial el arzobispo, monseñor Carlos José Ñáñez; los obispos auxiliares y sacerdotes de la arquidiócesis.
El arzobispado de Córdoba comunicó el fallecimiento del sacerdote Pedro Augusto Bazán, ocurrido el 15 de junio en el Hogar San Camilo, de la ciudad de Córdoba. La misa exequial se celebró en la parroquia Santo Cristo, junto a la comunidad que acompañó durante mucho tiempo como párroco.

Estuvieron presentes miembros de la comunidad parroquial Santo Cristo junto a su cura párroco, el presbítero doctor Fernando Hugo Rodríguez; miembros del colegio parroquial y de la capilla Domingo Savio; el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez; los obispos auxiliares, sacerdotes y amigos.

El padre Bazán nació el 14 de noviembre de 1931 y fue ordenado sacerdote el 3 de septiembre de 1967. Fue profesor en el seminario menor de Jesús María y en el seminario mayor Nuestra Señora de Loreto, donde acompañó a tantos jóvenes, de los cuales muchos ya son sacerdotes.



Fue un pastor, maestro de alma y con una gran vocación para dedicarse a los niños, adolescentes y jóvenes. Entregó su tiempo y dedicación a la formación de monaguillos y acompañó de un modo muy cercano a los Exploradores.

Monseñor Carlos Ñáñez, amigo cercano del padre Bazán, lo describe como un hombre de gran serenidad, de fe firme, convicción profunda, con un gran espíritu de servicio y que siempre agradeció al Señor por su ministerio sacerdotal. Fue un fiel amigo, y compartieron momentos especiales en relación a sus ordenaciones sacerdotales, vividas en total cercanía.

Fue un pastor que sirvió con generosidad a la Iglesia de Córdoba. La gente de la comunidad lo recuerda como un “hombre de Dios, un cura verdaderamente bueno” y expresan que “su mayor amor era que los niños se sintieran contentos de compartir la misa y la catequesis”. Muchos jóvenes de la comunidad provenientes del colegio, de la Capilla y de los Exploradores se hicieron presentes para darle el último adiós, recordándolo con inmenso cariño y agradecimiento. El padre Bazán era feliz rodeado de niños y jóvenes a quienes siempre escuchaba y daba sus enseñanzas, guiando y aconsejando.

Desde el arzobispado extendieron un sencillo homenaje al padre Bazán, y expresaron cercanía y oración por sus familiares y amigos, con un agradecimiento profundo por haber acompañado, sostenido y formado a tantos jóvenes y a su comunidad. Sus restos descansan en el Cementerio de Los Molinos.+