Mons. Uriona: "Digamos sí a la vida, no a la indiferencia"
Miercoles 26 Jun 2019 | 10:33 am
Río Cuarto (Córdoba) (AICA):
En ocasión del Día Internacional de la Lucha contra las Drogas, el obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona FDP, envió un mensaje a la comunidad titulado “Digamos sí a la vida, no a la indiferencia”.
El obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona FDP, envió un mensaje a la comunidad con motivo del Día Internacional de la Lucha contra las Drogas.

Con el título “Digamos sí a la vida, no a la indiferencia”, el prelado destacó que desde la fe cristiana “estamos convencidos de que la vida de toda persona tiene sentido y que debemos trabajar por defenderla”.

“En muchos lugares de nuestra Patria han crecido las adicciones dañando la vida de tantas personas, especialmente de los jóvenes. La droga es una verdadera herida para la sociedad, por ello no queremos que se naturalice entre nosotros su consumo; necesitamos despertar; porque entre todos hemos de ayudarnos a seguir caminando”, animó.



“Hoy decimos que no a las drogas”, afirmó, y citando al papa Francisco señaló que esto significa “decir sí a la vida, sí al amor, sí a los demás, sí a la educación, sí al deporte, sí a más oportunidades de trabajo. Si estos síes se hacen verdades no hay espacio para las drogas, para el abuso de alcohol, para otras adicciones”.

Monseñor Uriona aseguró que “todos estamos llamados a ser agentes de prevención, por ello hemos de seguir generando entre nosotros espacios sanos, recreativos, educativos, donde reine el compartir; espacios en los que se promuevan los valores fundamentales, en donde se promueva la vida”.

“Por tanto decimos No a la indiferencia y Sí al compromiso de buscar formas de vida que favorezcan una convivencia sana y en paz”, sostuvo.

Finalmente, recordó las palabras de Francisco a los jóvenes del Hogar de Cristo: “No se dejen vencer por los profetas de calamidades o por el cansancio. Cuando estén cansados miren a la Virgen y adelante”.

“Confiamos en la ayuda del Padre misericordioso que quiere nuestro bien y nuestra felicidad”, concluyó.+