Diez años de la llegada de Mons. Ojea a la diócesis de San Isidro
Martes 10 Dic 2019 | 12:00 pm
San Isidro (Buenos Aires) (AICA):
Monseñor Oscar Vicente Ojea celebró los diez años de su llegada a la diócesis de San Isidro con una misa en la catedral local, en la que recordó el esmero y calidez de la comunidad para darle la bienvenida. Destacó que los obispos al ser ordenados también, como María, le dicen sí a Dios y cargan con la esperanza del pueblo.
Monseñor Oscar Vicente Ojea celebró los diez años de su llegada a la diócesis de San Isidro con una misa en la catedral local, en la que recordó el esmero y calidez de la comunidad para darle la bienvenida.

En la homilía, el prelado señaló que ese día también se cumple el primer aniversario de la ordenación episcopal del obispo auxiliar de San Isidro, monseñor Guillermo Caride, y el 53° aniversario de la ordenación sacerdotal del presbítero Pedro Oeyen.

"Tengo un recuerdo hermosísimo del esmero con que se preparó la recepción. En la ceremonia me hicieron un mapa de la diócesis a través de un video. Me sentí tan bien recibido por todos, y esto me animó muchísimo a la tarea de hace 10 años", reveló.

Al citar el momento en el que la Virgen va preparando el "sí", monseñor Ojea afirmó: "La Virgen no solo está escuchando a Dios".

“Ella conocía la Escritura, ella se hace cargo de la esperanza de su pueblo, la esperanza de la salvación, la esperanza de un mundo mejor, la esperanza del Reino, de todo esto ella se hace cargo cuando va preparando su ‘sí’”.



"Nosotros cuando nos ordenamos obispos o sacerdotes decimos que si, no solo le decimos que sí a Dios, a su sueño, a su voluntad, sino que también, nos hacemos cargo de la esperanza de nuestro pueblo, como José cuando recibe a la Virgen embarazada se hace cargo, nosotros nos vamos haciendo cargo, vamos respondiéndole al Señor cuando cargamos con la esperanza de nuestro pueblo; y así es la Virgen; ella representa toda la humanidad que espera la salvación", sostuvo.



El obispo aseguró que “nada hay imposible para Dios" y subrayó: "La Virgen confía, se arroja, se abandona en las manos del Señor cargando con la esperanza de su pueblo, asumiendo su pequeñez delante de Dios y lo hace, en primer lugar porque escuchó guardando en el corazón la palabra de Dios y la esperanza de su pueblo; María supo escuchar, por eso nuestro pueblo se siente tan entendido por la Virgen".

Monseñor Ojea destacó que las peregrinaciones a Luján, como la de este 8 de diciembre, “es un signo de que nuestro pueblo sabe que la Virgen lo entiende, escucha, discierne; hay que pedirle a ella la luz para poder discernir; ella conoce los tiempos y finalmente obra".

Durante la celebración eucarística por los diez años de la llegada de monseñor Ojea a la diócesis de San Isidro, se encendió la segunda vela de la Corona de Adviento colocada en la catedral sanisidrense.+