Mons. Aguer encomendó a san José el pontificado de Francisco
Jueves 21 Mar 2013 | 12:21 pm
La Plata (Buenos Aires) (AICA):
El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, presidió la santa misa en la solemnidad de San José en el Seminario Mayor San José de la capital bonaerense. En su homilía, se refirió al patrocinio del glorioso patriarca, y señaló que su misión fue aceptar “el designio misterioso de Dios” y convertirse en patriarca “al asumir la misión de recibir en custodia el misterio de la salvación”. Asimismo, recuperó su figura como “ministro de la salvación”, y rogó para que el santo bendiga el ministerio petrino del papa Francisco y las obras de evangelización que se realizan en la arquidiócesis.
El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, presidió la santa misa en la solemnidad de San José en el Seminario Mayor San José de la capital bonaerense. En su homilía, se refirió al patrocinio del glorioso patriarca.

El prelado señaló que la misión de José consistió, mediante su “obediencia a una desconcertante disposición de Dios”, religar “la novedad absoluta de la concepción virginal de Jesús con el viejo tronco del linaje de David”.

Luego de trazar un paralelismo con el patriarca Noé, a quien Dios le indica continuar el género humano, monseñor Aguer señaló que san José “fue justo por su fe”, por aceptar “el designio misterioso de Dios” y convertirse en patriarca “al asumir la misión de recibir en custodia el misterio de la salvación”. “Él es cabeza de la genealogía cristiana, eclesial”, resumió.

Monseñor Aguer también reconoció que la misión de san José “puede ilustrarse desde otra perspectiva”, siguiendo el misal romano. Allí se caracteriza al esposo de la Virgen como “administrador fiel y previsor a quien el Señor ha puesto al frente de su familia”, y como “servidor bueno y fiel”.

“La liturgia aplica esos trazos laudatorios a san José que en el cuidado de Jesús y María ha protegido y fomentado la economía de la salvación con una presencia de amor y de servicio. Se entiende, por tanto, que la Iglesia lo haya declarado su patrono, que recurra a él y lo invoque como tal, ya que en la casa que gobernó José estaban los principios de la misma Iglesia”, explicó el arzobispo.

Monseñor Aguer recordó una encíclica del papa León XIII, Quamquam pluries, en la que se enseña que san José, por ser esposo de María y padre de Jesucristo, “ejerce sobre la Iglesia una autoridad en cierto modo paterna para cuidarla y defenderla”.

Cien años más tarde, recuperó el arzobispo, el beato papa Juan Pablo II publicó Redemptoris custos, en la que el pontífice “ofrece una síntesis preciosa de la teología de san José”. Allí se lo señala como “ministro de la salvación”, y promueve a invocar su patrocinio sobre la Iglesia, “no sólo como defensa contra los peligros que surgen, sino también y sobre todo para fortalecer su renovado empeño de evangelización en el mundo y de reevangelización de aquellas regiones y pueblos donde la religión y la vida cristiana eran en un tiempo florecientes y que ahora son puestas a dura prueba”.

En el día del onomástico del Papa, monseñor Aguer encomendó el ministerio petrino de Francisco, y rogó que san José, “le obtenga del Señor una sabiduría celestial y una fortaleza apostólica para ilustrar a la Iglesia con su enseñanza y presentar a todos los pueblos el rostro de Cristo salvador y el amor misericordioso del Padre”.

Asimismo, aprovechó la celebración para rogarle que proteja la obra de evangelización que se desarrolla en la arquidiócesis de La Plata, especialmente en los barrios periféricos, el seminario y un aumento constante de las vocaciones sacerdotales.+

Texto Completo de la Homilía.