Cuatro pautas para seguir a Jesús como los primeros discípulos
Viernes 29 Nov 2013 | 10:31 am
Azul (Buenos Aires) (AICA):
El obispo Miguel Esteban Hesayne, fundador y director del Instituto Cristífero, dio cuatro pautas que deben seguir quienes pretendan relacionarse con Jesús resucitado como lo hicieron “los primeros seguidores escucharon de sus propios labios”. Y las enumeró: “Pronunciar su Nombre confiando en su amistad. La confianza es el inicio del trato mutuo que lleva a afianzar la amistad. La práctica de invocar su Nombre: ¡Jesús!”, “Leer los Evangelios con serios comentarios con intención de un encuentro personal con Jesucristo en su vida actual de Resucitado a nivel de fe”, “La amistad suprema es convivencia y participación de una misma vida. Jesús nos dejó esta posibilidad, es lo que llamamos misa” y “Ver en cada necesitado (pobre, enfermo, preso, etc.) y atenderlo tal como uno lo haría con el mismísimo Jesús”.
El obispo Miguel Esteban Hesayne, fundador y director del Instituto Cristífero, afirmó que “Jesús al morir cobra una más honda presencia en la historia humana. Presencia humana-divina. El hombre histórico Jesús, ha cobrado una nueva dimensión existencial cuya expresión más cercana a la nueva realidad es la de resurrección. Es una indecible presencia, captada por quiénes lo aceptan en la fe y continúa en la relación humana de amistad con mayor intimidad y densidad de persona a persona”.

“Presencia real que a lo largo de su vida histórica anticipó y prometió realizarla con quienes se detuvieran a entablar diálogo con El. Hecho que comenzó a realizarse cuantas veces sus discípulos hasta nuestros días lo aceptaron en sus propias vidas como el compañero, el maestro, el camino para encontrar la verdad, la alegría y el amor, la paz y la felicidad personal. Iniciaron un trato de persona a persona tal cual se establece una amistad”, subrayó en su reflexión semanal.

El prelado sostuvo que “quien pretenda relacionarse con Jesús resucitado ha de seguir estas mismas instancias que los primeros seguidores escucharon de sus propios labios y las enumeró:

1. “Pronunciar su Nombre confiando en su amistad. La confianza es el inicio del trato mutuo que lleva a afianzar la amistad. La práctica de invocar su Nombre: ¡Jesús!

2. “Leer los Evangelios con serios comentarios con intención de un encuentro personal con Jesucristo en su vida actual de Resucitado a nivel de fe. Es un proceso para afianzar la amistad y adquirir criterios y actitudes de Jesús Maestro de la vida…

3. “La amistad suprema es convivencia y participación de una misma vida. Jesús nos dejó esta posibilidad, es lo que llamamos misa. Cuando bien se participa se logra la comunión de persona a persona en forma original y única. El ser humano sin perder su identidad personal logra una fusión tal de vida con Jesús Resucitado que al decir paulino quien comulga con Cristo puede exclamar: “Vivo yo más no yo sino que es Cristo quién vive en mi”.

4. “Ver en cada necesitado (pobre, enfermo, preso, etc.) y atenderlo tal como uno lo haría con el mismísimo Jesús”.+

Texto completo de la reflexión