Lunes 21 de septiembre de 2020

El gobierno húngaro defiende las raíces cristianas de Europa

  • 29 de mayo, 2018
  • Budapest (Hungría)
Llevando como programa la defensa de la herencia cristiana de Europa, y con una de las participaciones más altas en los últimos años, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ganó por tercera vez consecutiva las elecciones al conseguir más del 49% de los votos, por lo que afrontará así su tercer mandato consecutivo y el cuarto en total.
Llevando como programa la defensa de la herencia cristiana de Europa, y con una de las participaciones más altas en los últimos años, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ganó por tercera vez consecutiva las elecciones al conseguir más del 49% de los votos, por lo que afrontará así su tercer mandato consecutivo y el cuarto en total.

Orbán, que tuvo todo este tiempo en contra al "establishment" europeo, convenció a los húngaros con un discurso en el que defiende las raíces cristianas de Europa, apelando a su restauración y no a su olvido, como denuncia que está pasando en la Unión Europea.

El segundo partido más votado, el partido Jobbik, tuvo el 20%, mientras que la coalición de izquierdas liderada por los socialdemócratas alcanzó el 12 % de los votos.

"El cristianismo es una cultura y una civilización"
El político húngaro defiende un discurso en el que prevalece lo que une a los europeos, su historia común bajo el cristianismo. Entre otras muchas cosas, creó una secretaría de Estado para los cristianos perseguidos, con la que se propone auxiliar a los perseguidos en distintas partes del mundo.

En un reciente discurso en defensa de la cultura y la civilización cristiana aseguró que "el cristianismo es una cultura y una civilización. Vivimos en ella. No se trata de cuánta gente va a la iglesia o reza con devoción. La cultura es la realidad de la vida cotidiana. La cultura cristiana define nuestra moral, nuestra ética diaria".

Hungría cuenta con unos 9 millones de habitantes (el equivalente a poco más de la mitad de la población de la provincia de Buenos Aires). Tras años de dictadura atea comunista hasta la caída del Muro de Berlín, su población incluye un 58% de católicos y un 13% de protestantes, confesión a la que pertenece Orbán. El resto de los habitantes se declaran "no creyentes/agnósticos" según el Eurobarómetro 2012.

Tradicionalmente, Hungría fue un muro cristiano contra la expansión de los otomanos, y después formó parte del Imperio Austro-Húngaro, una monarquía católica multiétnica y multicultural.+