Viernes 7 de agosto de 2020

A 42 años de su asesinato, La Rioja recordó a los mártires Carlos y Gabriel

  • 19 de julio, 2018
  • La Rioja (AICA)
La comunidad de La Rioja se congregó el 19 de julio en el cementerio de Chamical para acompañar el traslado de los restos de los mártires riojanos, padre Gabriel Longueville y fray Carlos de Dios Murias OFMConv, a 42 años de su secuestro y asesinato, hasta la parroquia El Salvador, donde permanecerán para la oración y veneración. La misa fue presidida por el arzobispo electo de Mendoza y administrador apostólico de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo, en el paraje Bajo de Luca, donde sus cuerpos fueron encontrados en 1976.
El Pueblo de Dios riojano participó el 19 de julio del traslado de los restos de los mártires riojanos, padre Gabriel Longueville y fray Carlos de Dios Murias OFMConv, desde el cementerio de Chamical hasta la cripta de la parroquia El Salvador, donde permanecerán para la oración y veneración de los fieles.

Una vez colocados los cuerpos y bendecidas las criptas, cerca de 2000 fieles caminaron en procesión hasta la Gruta de los Mártires, en el paraje Bajo de Luca, donde fueron encontrados asesinados en 1976. Allí compartieron una misa en acción de gracias, presidida por el arzobispo electo de Mendoza y administrador apostólico de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo.

La Eucaristía fue concelebrada por el obispo de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya; el obispo auxiliar de Santiago del Estero, monseñor Enrique Martínez Ossola; el obispo de Viviers (Francia), diócesis de origen del padre Logueville, monseñor Jean Louis Balsa; el vicepostulador de la causa de monseñor Angelelli y compañeros mártires, fray Martín Pablo Bitzer OFMConv, y numerosos sacerdotes de las diócesis de La Rioja y Cruz del Eje, junto a una nutrida delegación de frailes franciscanos conventuales.

El Obispo de Viviers llegó acompañado de 30 jóvenes de su diócesis, entre ellos tres seminaristas, para participar de una experiencia de voluntariado en la provincia de La Rioja durante el mes de julio.

"La imponente presencia de laicos, principalmente jóvenes, de la diócesis de La Rioja y de las diócesis vecinas, de autoridades provinciales encabezadas por el gobernador Sergio Casas y su equipo de colaboradores, el intendente local Daniel Elías y otros intendentes vecinos, animaron una festiva celebración que resaltó el compromiso testimonial de los mártires riojanos, fecundos signos del Reino de Dios entre nosotros", señala la información oficial.

En su homilía, monseñor Colombo señaló que este es un año "muy especial para nosotros, ciertamente, después de 42 años se ha terminado de poner de manifiesto con toda su luz la verdad sobre la vida y la entrega martirial de monseñor Enrique, de los padres Carlos y Gabriel y del laico Wenceslao".

"Hoy estar aquí es expresarnos a favor de la vida que nos viene de Dios. Es celebrar la vida que Dios nos da y comprometernos a entregarla según ese estilo de Enrique, de Carlos, de Gabriel y de Wenceslao", expresó.

El prelado animó a "volver siempre sobre la entrega de Jesús que en el Evangelio nos dice: Vengan a mí, apóyense en mí, síganme, déjense ayudar y guiar por mí. Y que nos expresa toda la ternura del Padre y nos dice todo lo que el Padre tiene para darnos, todo lo que el Padre quiere comunicarnos" y afirmó que "en ese Jesús, entregado por amor a nosotros que es expresado en la vida de Gabriel, de Carlos, de Enrique y de Wenceslao, nosotros queremos hacernos firmes y fuertes".

Además, recordó las últimas expresiones de fray Carlos "en esa homilía del día 16 por la tarde: ?Podrán acallar la voz de Carlos, podrán acallar la voz del padre Carlos, la voz del obispo, pero no se podrá apagar nunca la fuerza, la voz del Evangelio?", citó. "Esa expresión tiene que hacernos a nosotros más que nunca sensibles al legado sagrado que ellos significan para nosotros. Somos herederos de una opción definitiva por Dios, por su Pueblo, por Dios y por los valores de su Reino, y entonces somos una iglesia que está llamada a testimoniar como bien recordábamos esta mañana: Chamical es la herida del lanzazo en el cuerpo eclesial de La Rioja, de ahí brota sangre y también brota agua de vida nueva. Es una iglesia martirial alumbrada entre distintos desencuentros, invitada a un Tinkunaco permanente creativo y fraterno y por eso la sangre de nuestros mártires, para recordarnos que hay que poner toda la vida en el asador, que hay que poner todo lo que somos al servicio de los demás", sostuvo.

"Que esta celebración tan hermosa que hemos comenzado desde muy temprano, llevando desde el cementerio de Chamical hacia la capilla en donde reposarán, de ahora en adelante, los restos de Carlos y de Gabriel. Esta celebración que nos hizo rezar tan tempranito, distintos elementos de la vida de Carlos y de Gabriel y que ahora como recogiendo del camino los distintos elementos, los trae al altar, sea para nosotros fuente de vida, que celebremos la vida que viene de Dios, que la cuidemos, que la defendamos, que la protejamos, en tiempos donde la vida es maltratada, que nosotros la cuidemos y seamos portadores de vida en abundancia", concluyó monseñor Colombo.+

» Texto completo de la homilía