Martes 29 de septiembre de 2020

Persecución, guerra y pobreza: la difícil vida de los católicos en Myanmar

  • 29 de agosto, 2018
  • Rangún (Myanmar)
Persecución religiosa, conflictos étnicos y dificultades económicas; éstos son algunos de los desafíos que los católicos del Myanmar deben afrontar cada día. A pesar de ello, la comunidad encuentra fuerza e inspiración en las enseñanzas de la Iglesia, y la reciente visita del papa Francisco al país ha dado nuevo impulso al compromiso evangélico.
Persecución religiosa, conflictos étnicos y dificultades económicas; éstos son algunos de los desafíos que los católicos del Myanmar deben afrontar cada día.

En un país donde el 82% de la población profesa el budismo, la presencia cristiana siempre ha sido una minoría: si bien ha habido enormes esfuerzos y testimonios de misioneros que han llegando incluso al martirio, los católicos hoy siguen sumando 675.745 fieles, es decir, representan poco más del 1% de los birmanos.

A pesar de ello, la comunidad encuentra fuerza e inspiración en las enseñanzas de la Iglesia, y la reciente visita del papa Francisco al país ha dado nuevo impulso al compromiso evangélico.

"Aquí, la comunidad católica también está empezando a sufrir restricciones a la libertad de culto. En el pasado, cuando celebrábamos una misa, el gobierno no nos ponía tantas limitaciones. Pero este año, las autoridades locales nos obligan a pedir permiso todos los meses. Además, algunos grupos de budistas llegan a usar altoparlantes día y noche para perturbar nuestros encuentros", expresa a AsiaNews la señora Margaret Hla Yin che, que pertenece a la minoría étnica Kachin perteneciente a la Legión de María, en Rangún.

El conflicto armado "barre con las esperanzas y los sueños de los jóvenes del Norte, del Estado de Shan", afirma Hkawn Mai, originaria de Muse, ciudad fronteriza situada entre Myanmar y China. "La guerra civil entre los rebeldes locales y el ejército torna cada vez más difícil la vida cotidiana. Mi parroquia aloja a cientos de refugiados en sus instalaciones. Hace más de cinco años que Caritas Myanmar y la comunidad cristiana ponen sus terrenos a disposición de los desplazados y les brindan apoyo. La paz es crucial para el desarrollo del país, y aún cuando parece estar muy lejos, seguimos depositando en ella nuestra esperanza y nuestras oraciones". +