Martes 11 de agosto de 2020

Los evangélicos también rechazan que se modifique la Ley de Educación Sexual Integral

  • 20 de noviembre, 2019
  • Buenos Aires (AICA)
Declaración de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera)

La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) rechazó las nuevas propuestas y proyectos que pretenden modificar la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) y el posible tratamiento en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación.



La mayor alianza evangélica del país ratificó la necesidad de la ESI y detalló algunos puntos de la legislación vigente, entre ellos que la familia es “el agente natural y primario” de la educación y que los padres tienen el derecho a elegir para sus hijos la institución educativa cuyo ideario responda a sus convicciones filosóficas, éticas o religiosas.



Aciera advirtió que, pese a ello, se intenta “introducir modificaciones significativas a la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral que distorsionan gravemente su sentido original y pretenden imponer contenidos ideológicos de manera autoritaria”.



En tal sentido considera de extrema gravedad que se “transforme a la ley en un instrumento de Orden Público cuya aplicación deberá ser obligatoria” y que “el contenido será brindado por el Consejo Federal de Educación y su implementación será obligatoria para todas las escuelas públicas de gestión estatal y privada, confesional o no confesional”.



Dada la gravedad de la legislación que intenta imponer “la educación sexual ideológica, tanto a nivel nacional como provincial”, Aciera expresa su rechazo firme al:



1. Intento de obligar a las instituciones a enseñar lo que no concuerda con sus idearios (contrario a lo establecido en el art. 5 de la ley 26.150).



2. Intento totalitario de excluir a los padres a la hora de elegir la educación sexual de sus hijos (conforme al art. 18 inc. 4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; art. 12 inc. 4 de la Convención Americana de Derechos Humanos).



3. Intento de introducir, dentro de la educación sexual, contenidos sin base científica que responden a una construcción ideológica, sin contar con la participación de los padres y actores sociales en su elaboración.



“La sexualidad no es una materia más en un programa de estudio. Tiene que ver con aspectos profundos del ser humano a los que se suma lo biológico y las profundas convicciones éticas y religiosas”, subrayó, y sostuvo con firmeza el derecho que tienen los padres a educar a sus hijos.



“Rogamos a Dios para que ilumine a los legisladores y a quienes ocupan lugares de decisión para que ejerzan sus mandatos mirando el bien común, respetando la diversidad y valorando las convicciones de los ciudadanos a quienes representan”, concluyó.



Informes: www.aciera.org.+