Miércoles 5 de agosto de 2020

Cerca de 500 misioneros "invadieron" la diócesis de Añatuya

  • 14 de enero, 2020
  • Añatuya (Santiago del Estero) (AICA)
La diócesis de Añatuya recibe la "invasión misionera" de varios grupos

Como cada año, cientos de jóvenes llegaron a la diócesis de Añatuya para participar de las misiones de verano y llevar el mensaje de Cristo a las distintas comunidades, en especial en los parajes y zonas rurales donde es más difícil la acción permanente de la Iglesia.



Este año, más de 80 misioneros provenientes de la arquidiócesis de Buenos Aires, del colegio San Pablo (alumnos y exalumnos) acompañados por algunas jóvenes de otros colegios y dos sacerdotes, misionaron en varias comunidades rurales a la ribera del río Salado, en las parroquias Cruz de Matará y el Señor de Mailín - Santo Cura Brochero.



Por su parte, misionaron en Vinal Esquina 15 jóvenes de una parroquia de la diócesis de Rafaela, acompañados por un sacerdote.



Las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, presentes en El Cruce, acompañaron a unos 30 misioneros provenientes de Buenos Aires en El Cruce y Gato Negro, comunidades de la parroquia San Isidro Labrador, de Bandera Bajada, y en comunidades de la parroquia Virgen del Valle-San José, de Tintina.



La parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Campo Gallo, recibió dos grupos misioneros. Uno proveniente de la parroquia Virgen de Itatí, del Barrio Trujui, diócesis de Merlo-Moreno, con 90 jóvenes y un sacerdote, quienes misionaron en Sol de Mayo Norte y Monte Rico. El otro grupo es de Infancia y Adolescencia Misionera de Quimilí, que con 18 jóvenes se hicieron presentes en Donadeu.



En Monte Quemado, a las parroquias Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Francisco de Asís, llegaron 40 misioneros de la arquidiócesis de Rosario con dos sacerdotes. Misionaron en los parajes El Tunquelén y La Firmeza; y en los barrios Municipal y El Canal.



En la parroquia Santo Cristo, de Santos Lugares estuvieron unos 30 misioneros con un sacerdote de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, de la arquidiócesis de Buenos Aires, mientras que otro grupo misionero de 10 personas, también de Buenos Aires, que comparten la misión con las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, fueron a La Manga.

La parroquia San José, de Añatuya, recibió grupos misioneros de la arquidiócesis de Buenos Aires pertenecientes a las parroquias San Joaquín-Santa Ana y San Francisco Javier. Son cerca de 50 jóvenes con varios sacerdotes y seminaristas, que misionaron en Malacara, Miel de Palo, Salamanca y El Desvío.



Las parroquias de Quimilí, San Pedro-San Pablo y Santa Rosa de Lima, como también la parroquia Nuestra Señora de Fátima, de Weisburd, recibieron grupos misioneros animados por los padres Escolapios, provenientes de los colegios y parroquias de Córdoba, Río Cuarto, Rosario y Buenos Aires.



Durante su misión, los 166 misioneros acompañados por cinco sacerdotes y 19 seminaristas, abarcaron varias localidades de las tres parroquias (Otumpa, Roversi, El Colorado, Vilelas, Chacra 53, Rincón del Saladillo, varios barrios de Quimilí y Weisburd).



Como estos grupos, muchos otros visitarán Añatuya en los meses siguientes, otros lo hacen en invierno o en otras épocas del año. A todos ellos y a quienes estuvieron presentes y no fueron mencionados, la diócesis envió “un abrazo agradecido”, recordando que “las misiones son un momento de gracia para todos porque la visita fraterna y solidaria nos hace extender puentes entre comunidades, parroquias, diócesis”.



“Es un momento fuerte de estrechar vínculos y celebrar encuentros, es una verdadera oportunidad de animación comunitaria, de anuncio y servicio. Tanto los que vienen como quienes los reciben experimentan la alegría de testimoniar y revitalizar la fe en Cristo Jesús”, aseguraron.



“En nombre de toda la diócesis agradecemos a quienes vinieron a misionar en nuestra tierra, que casi suman 500 personas. Es una alegría que nos hayan escogido y es una bendición contar con su colaboración. Gracias por tenernos en sus corazones”, expresaron, deseando “que los rostros de quienes los han recibido y con quienes han compartido queden grabados en su memoria para acompañarlos en el camino de la comunión misionera”.



“Gracias por ponerle cuerpo, alma y corazón a la misión que es expresión de una Iglesia en salida que busca el encuentro, llegar a todas las periferias y rincones, compartir la Buena Nueva que nos colma de vida”, añadieron, asumiendo el compromiso por parte de las comunidades locales de “continuar con la misión permanente y que esta chispa se mantenga siempre encendida”.+