Lunes 13 de julio de 2020

Falleció Ernesto Lamuedra, militante pro vida

  • 2 de mayo, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
Ernesto Ricardo Lamuedra integraba la junta ejecutiva del Partido Demócrata Cristiano (PDC) porteño

El miércoles 29 de abril falleció el abogado Ernesto Ricardo Lamuedra, perseverante defensor de causas por la vida y la familia en estrados judiciales y en la esfera pública, que integraba la junta ejecutiva del Partido Demócrata Cristiano (PDC) porteño.

Por ese partido, en 2019 fue precandidato a diputado a la Legislatura local, integrando la lista Ciudad Celeste por la Vida y la Familia. Estudioso de temas de familia, de clara definición en favor de la vida naciente y en contra del aborto, Lamuedra se postuló para defensor de niñas, niños y adolescentes y denunció irregularidades en el concurso organizado por una comisión bicameral del Congreso y en el proceso que siguió hasta su tratamiento legislativo.

PDC: “Un político con coraje”
El PDC de la Ciudad dispuso rendir homenaje en la reunión virtual de su junta ejecutiva el jueves 30 por la noche e informó del deceso con esta declaración:

“Con profundo dolor tenemos que comunicar el fallecimiento en el día de hoy miércoles 29 de abril de 2020 de nuestro queridísimo amigo y compañero de Junta Ejecutiva Ernesto Ricardo Lamuedra.

“Ernesto se destacó en la vida por ser una excelente persona, brillante abogado, comprometido padre y un político con coraje y audacia para la defensa de las causas pro vida, en particular a lo que a los niños por nacer y la familia se refiere.

“La Democracia Cristiana Porteña te llora querido amigo, la sociedad argentina pierde una gran persona defensora de valores y principios. Nuestro compromiso de seguir llevando esas banderas y redoblar la lucha en tu nombre por todo lo que diste e hiciste.

“Un día doloroso para todos los que te queremos, pero un día de victoria para quienes tenemos fe en la resurrección. Varón de fe y compromiso piadoso, confiamos que ya estás gozando del Amor Eterno.

“Un fuerte abrazo y acompañamiento en estos momentos a sus hijos y familia de la que la Democracia Cristiana de la ciudad de Buenos Aires nos sentimos parte. “Ernesto siempre presente, hoy y siempre! Hasta pronto querido amigo!”

El recuerdo de la hija
Sol Lamuedra, su hija, contestó a los saludos: “Quiero agradecer en forma enorme la cantidad de mensajes recibidos. Mi familia y yo agradecemos sus condolencias, sus cercanías y sabemos que papá lo siente. Hoy descansa con Dios, y con su paz nosotros tenemos la nuestra. Fue amado, muy amado y lo sabía y eso nos da consuelo. Dios sabe lo que hace y por qué, y a veces solo nos queda confiar. Está en un buen lugar. Juampi (el otro hijo) y yo lo vamos a extrañar mucho”.

Intenso ejercicio profesional
Ernesto Lamuedra nació en la ciudad de Buenos Aires hace 67 años. Siendo chico vivió con sus padres en La Lucila, donde estudió en el colegio Martín y Omar, privado laico. Aficionado a la natación participó en competencias de estilo pecho representando al Club Atlético San Isidro (CASI). También corría en pruebas de velocidad y resistencia por calles y parques.

En 1979 se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Al casarse se estableció con su familia en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires. Últimamente vivía en la capital federal, donde ejercía con intensa dedicación su profesión ante distintos fueros.

Precisamente hace pocos días, el 23 de abril, reclamaba en Facebook que se abrieran los tribunales. Lo hacía en consonancia con su postura de que no podía pararse indefinidamente la vida de la sociedad por la pandemia. “Quiero denunciar penalmente a Graciana Peñafort –puso- por instigación a la violencia” (en referencia a la directora de servicios jurídicos del Senado, quien dijo a la Corte Suprema que ella “es quien debe decidir ahora si los argentinos vamos a escribir la historia con sangre o con razones; porque la vamos a escribir igual”). En lenguaje directo y coloquial, Lamuedra, añadió: “¿Me meterán en cana yendo a Tribunales por violar la cuarentena? ¡Exijamos la reanudación del servicio de justicia ya!”.

A su vez, él había repudiado la extensión de la cuarentena, que consideraba “totalitaria”, dispuesta por la Corte Suprema, originalmente hasta el 26 de abril. La estimaba “totalmente innecesaria” en el ámbito tribunalicio donde hay una amplia difusión del teletrabajo. “Los abogados necesitamos trabajar!!! –dijo-, enfatizando con tres signos de admiración. Y apuntó: “Y la justicia es “actividad esencial”, más que las gomerías”.

El riesgo de la cuarentena
Sin pelos en la lengua para expresar francamente sus opiniones, más allá de haberla aceptado a lo sumo como medida precautoria por una semana o poco tiempo más, el 18 de abril calificaba a la cuarentena “totalitaria” como “innecesaria, psicosis, suicidio colectivo, manejos de los medios”.

El 27 de marzo había expresado: “A ver acá para cuándo los políticos hacen "cuarentena" de sueldos y asesores”. Estimaba que la cuarentena “total” es “inútil, innecesaria, una excusa para ensayos totalitarios”. Cuestionaba “la irresponsabilidad de un gobierno que cree que la parálisis total en que está sumido el país se puede compensar con emisión monetaria”.

Señalaba que la Argentina no puede parar y advertía sobre el caos y la miseria detrás de la utopía orwelliana de un Estado benefactor que reparte milagrosos subsidios en un país detenido, mediante emisión monetaria “que convertirá en el corto plazo en basura el papel moneda nacional. Miles de empresas –sostenía- no podrán pagar los sueldos y será el Estado el que lo haga en valores día a día depreciados”.

Se manifestaba más proclive a la experiencia de Suecia (gobernada por una coalición liberal-democristiana), estimando que “en un corto plazo la casi totalidad de la población se volverá inmune y por ende los pronósticos catastrofistas sobre el número de muertos se revelarán errados”. El país nórdico mantuvo la mayor parte de su actividad económica y la enseñanza primaria funcionando –al tiempo que recomendando medidas de distanciamiento físico e instando a los mayores de 65 años y a quienes tenían enfermedades preexistentes a no salir de sus casas- buscando lograr naturalmente lo que se denomina inmunidad de rebaño, cuando la mayoría de la población quede inmunizada.

Sin perjuicio de continuar precauciones y restricciones de diversa índole, Lamuedra abogaba por mantener indemne la infraestructura económica, evitando que las empresas se fundan. Cuestionaba la política de dar un enorme subsidio a la economía en negro y simultáneamente castigar a empleadores que tenían empleados en blanco, a estos mismos trabajadores y a los cuentapropistas inscriptos como monotributistas, que no viven del empleo público. Observaba “estos subsidios milagrosos a pura emisión monetaria” mientras “las Pymes (pequeñas y medianas empresas) deben pagar los sueldos o fundirse”.

Lucha provida, contra el aborto
Más allá de su postura personal en ese y otros temas, firmó con otros dirigentes democristianos, como María Alejandra Muchart y Carlos Traboulsi, presentaciones ante los tribunales, como la que el 13 de diciembre de 2019 hicieron para declarar inconstitucional la resolución 1/2019 del Ministerio de Salud, a cargo de Ginés González García, sobre el protocolo para atender la denominada “interrupción legal del embarazo”.

Fue un decidido luchador contra el aborto. Que se enmarcaba en una más amplia y sostenida visión sobre el valor de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, y sobre los derechos de la persona, en especial del niño, necesitado de mayor amparo. Los títulos de algunos de sus trabajos o papers de investigación dan cuenta de sus inquietudes: “Del hijo como responsabilidad al hijo como "derecho". Del niño persona al niño mascota”; “La llamada "voluntad procreacional" justifica la voluntad abandónica de los reales padres biológicos”; “Si sacamos la biología de la filiación lo que queda es un mercado comercializador de niños”, “En la Ciudad de Buenos Aires se viola el derecho de identidad de los niños” y otros similares.

“Deberes cívicos y republicanos”
En esa misma línea, “en cumplimiento de los deberes cívicos y republicanos” hace dos meses, el 26 de febrero de 2020, con dirigentes de la Democracia Cristiana Porteña y miembros de la agrupación Abogados Por la Vida formalizó denuncia por los delitos de amenazas, intimidación e instigación a cometer delitos contra las diputadas nacionales que en un acto ante el Congreso por la legalización del aborto arengaban desde el escenario a los concurrentes que cantaban que si la ley no sale “Vamos a cortar las rutas y quemar la Catedral”. Inició esa denuncia ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 10 junto con los doctores María Alejandra Muchart, Carlos Lionel Traboulsi, Gabriela Micucci, Gustavo Díaz Nóblega, Daniela Seguí y Santiago Ruiz Rocha.

El 21 de marzo último, declarada ya la pandemia que afecta al mundo, hacía notar que había nacido el segundo bebé sano de una madre con coronavirus en España. Y preguntaba: “¿Seguirán diciendo los abortistas que el feto-embrión "forma parte del cuerpo de la madre" o del "derecho a disponer del propio cuerpo por la mujer"?”

Hasta el final
Esa lucha la mantenía hasta los últimos días cuando alertaba sobre la legalización “de hecho” del aborto en la Argentina cuando dan un teléfono del Ministerio de Salud para la atención del “servicio esencial”. Y el 20 de abril, menos de diez días antes de fallecer, advertía sobre la acción de entidades multinacionales abortistas, como Planned Parenthood, expresando que “el lobby abortista es muy poderoso y va a pretender hacer estragos en nuestro país”. En ese sentido decía: “En el colmo de su mercantilismo homicida exigen irresponsablemente que hay que difundir la "telemedicina" para la atención ambulatoria del aborto con pastillas (método que se llevó la vida de Keyla Kones en un aborto "legal y seguro") para recuperar sus niveles de negocio previos al coronavirus”.

Más allá de su activa vida pública, en la que no se arredró para plantarse con energía ante el embate de fuerzas contrarias muy poderosas, soslayando sin amilanarse los ataques y la denostación de su persona, Lamuedra mostraba un carácter serio y a la vez afable en el trato personal, era simpatizante de San Lorenzo, amante del tango y de tantos otros aspectos de la vida porteña que compartía con sus conciudadanos, sostenido en su vida por la confianza en Dios y en la fe católica de sus mayores.+ (Jorge Rouillon)