Miércoles 15 de julio de 2020

Mons. Dus en la jornada del Buen Pastor: Cómo descubrir la voz del Señor

  • 4 de mayo, 2020
  • Resistencia (Chaco) (AICA)
El arzobispo de Resistencia, monseñor Ramón Alfredo Dus, celebró la misa del quinto domingo de Pascua, en la jornada del Buen Pastor, desde la parroquia San Fernando y Santo Cura Brochero.

El arzobispo de Resistencia, monseñor Ramón Alfredo Dus, celebró la misa del quinto domingo de Pascua, en la jornada del Buen Pastor, desde la parroquia San Fernando y Santo Cura Brochero, y se unió en oración con todas las comunidades que rezan por las vocaciones sacerdotales y consagradas, y por aquellos que eligen la vocación del matrimonio.

“La jornada del Buen Pastor comienza con la palabra gratitud, porque toda vocación siempre es un don del Señor que de alguna manera nos ha hecho descubrir y su llamada nos ha atraído”, dijo primero monseñor Dus. Por eso, agradeció al Señor por la propia vocación e invitó a los consagrados a hacer lo mismo: “Por toda la fortaleza que nos ha dado en seguirlo y su fidelidad de amor que nos sostiene”.

Esta “actitud gozosa” invita a “expresar que el Señor nos llama en su seguimiento porque nos ha hecho capaces de escuchar su voz y dejarnos conducir por ella”, añadió el arzobispo. “Cuando nos hemos sentido llamados por el Señor, también han aparecido fantasmas y miedos que nos preguntaban si estábamos a la altura de la responsabilidad. Ese miedo o fantasma nos impide comprometernos”, explicó.

Entonces recordó la segunda palabra: “Ánimo, les dijo Jesús a los apóstoles y esta palabra también nos la dice hoy”. “Tenemos gratitud por la llamada del Señor, pero conscientes de nuestras debilidades y fragilidades, sabemos que triunfamos sobre ellas en la medida en que confiamos. Solo Dios puede sostenernos en el caminar”.

El arzobispo de Resistencia prosiguió mencionando que “el camino del Señor exige siempre una constancia de vida de parte nuestra que a veces puede cansarnos o hacernos mirar hacia atrás; pero sin embargo la confianza en Él es la que nos levanta y nos anima”. Porque, “Él nos conduce a las aguas claras y nos alimenta con su vida. Ahí está la fortaleza para esperanzarnos en la vida, encontrar la alegría y la certeza de que no nos deja solos”, afirmó.

Reconociendo la obra de Dios, monseñor Dus invitó a la comunidad a “alabar su presencia en nuestra vida”, como lo hizo María, “que creyó en la palabra del Señor, tuvo su fidelidad hasta el final apoyada en Él. Su primera de oración al encontrase con Dios fue de alabanza”, recordó.

A la luz del Evangelio, animó a tener “un espíritu de alabanza y gratitud”. Y pidió al Señor “saber escuchar su voz, esa voz que sus ovejas, las que le pertenecen, saben distinguir”. Seguidamente, recordó al papa Francisco cuando en su discurso explicó cómo descubrir la voz del Señor: “Lo que la distingue de aquella que no es de su espíritu, es que nos fija en el presente. En cambio el mal espíritu nos hace mirar hacia atrás, nos hace pensar en nuestros fracasos y remordimientos, o nos proyecta ansiosamente hacia el futuro. Pero la voz de Dios es la que nos habla en el presente, nos hace vivir de su amor, confiando que Él nos conduce”.

Asimismo, resaltó que el ambiente donde Dios habla es de “claridad y de luz”, y que Él “nunca se impone”, sino que hace “una propuesta, una llamada suave, que nos tranquiliza, que nos restaura el corazón y nos lleva a aguas tranquilas”. De este modo, animó a los jóvenes a reconocer la voz de Dios y a comprometer su disponibilidad, “porque lo que Él nos da no es a cualquier costo, sino que nos apoyamos en Aquel que nos conduce con mayor seguridad”, concluyó.+