Lunes 13 de julio de 2020

Mons. García Cuerva invitó a mirar las cuatro casas de nuestra vida

  • 13 de mayo, 2020
  • Río Gallegos (Santa Cruz) (AICA)
El obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, invitó a su comunidad diocesana a pensar en las cuatro casas: la casa del Padre, la nuestra, la casa común y nuestro cuerpo.

El obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, invitó a su comunidad diocesana a pensar en las cuatro casas: la casa del Padre donde el Señor nos asegura un lugar, nuestra casa común donde vivimos todos los seres humanos, la casa donde vivimos con nuestra familia, y nuestro propio cuerpo como casa de Dios.

Al comenzar, el obispo recordó las palabras de Jesús cuando nos dice: “No se inquieten”: “Qué lindas palabras para rumiar, para llevar del corazón a la cabeza y de la cabeza al corazón, en un ida y vuelta, que podamos escuchar esa voz interior del Señor que nos dice ‘va a estar todo bien’”.

Luego invitó a imaginarse la casa del Cielo, “con muchas habitaciones donde hay lugar para todos”, incluso, “imaginarnos a esos seres queridos difuntos que ya están disfrutando de esa casa. Hagamos presentes a nuestros seres queridos que siguen estando en nuestra vida, porque el amor es más fuerte, porque ni siquiera la muerte lo pudo quitar de nuestro corazón”. “Jesucristo es una puerta siempre abierta. Solo hay una palabra clave que nos van a pedir cuando ingresemos: el amor”, afirmó monseñor García Cuerva.

Luego mencionó la segunda casa: “Hablar de la casa del Padre es hablar también de la casa común, un concepto que en los últimos años cobró mucha fuerza”. Recordando la encíclica del papa Francisco Laudato si’, describió: “La casa común es la tierra, la naturaleza, donde todos los seres humanos vivimos en relación con los animales, la vegetación, el aire. Y esa casa común la tenemos que cuidar”, advirtió. En este sentido, mencionó que “no puede existir un desarrollo del ambiente natural si este no va de la mano de un desarrollo humano”.

“Una tercera casa es la casa en la que estamos hoy, que en tantos días de cuarentena tuvimos que redescubrir y hacernos más amigos”, dijo el obispo de Río Gallegos, e invitando a la comunidad a pensar en los propios hogares y en su familia, expresó: “Ahí también esta Jesús”.

“Pensemos en las personas con las que vivimos, hemos tenido discusiones y roces y también hemos vivido momentos hermosos. Para algunos puede ser una casa de mucha soledad, para otros de mucha gente”, reflexionó, pero “en los pequeños gestos de todos los días, en la posibilidad de rezar juntos como Iglesia doméstica, ahí está presente el Señor”.

Monseñor García Cuerva hizo mención a la última casa: “Cada uno de nosotros es una casa. Imaginemos nuestro corazón y también ordenemos los placares del corazón”, animó, “es tiempo de barrer viejos rencores, de ordenar recuerdos, de poner luz a hermosos momentos vividos donde estuvo cerca Dios. Démosle importancia al amor, a la amistad y a los afectos”, dijo.

“En este tiempo de cuarentena nos dimos cuenta de que lo que realmente necesitamos no se compra en el supermercado: un abrazo, una sonrisa, el afecto, el amor, la salud. Démosle un lugar especial en la casa espiritual de nuestro corazón”, agregó.

Al concluir, el obispo pidió “por los que no tienen casa, por los que están en situación de calle, por los que padecen este tiempo en una casa muy pequeña o muy fría, por aquellos que están en los geriátricos, en pensiones”.+