Lunes 13 de julio de 2020

San Luis renovó su consagración a la Virgen: "Míranos con amor y protégenos"

  • 15 de mayo, 2020
  • San Luis (AICA)
La diócesis de San Luis renovó su consagración al Inmaculado Corazón de María en una misa que se celebró el miércoles 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima

La diócesis de San Luis renovó su consagración al Inmaculado Corazón de María en una misa que se celebró el miércoles 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fátima de la localidad de Juana Koslay. El obispo diocesano, monseñor Pedro Daniel Martínez Perea, presidió la celebración acompañado por el presbítero Fabián Balcar.

Al comenzar la homilía, hizo mención a la consagración como “un incienso que sube de San Luis, de la diócesis a Dios Nuestro Señor, un incienso mariano, es marianizar la diócesis”. Luego añadió que la oración colecta de esta misa integra dos cosas: “La oración y la penitencia, unidas a la salvación y a la extensión del Reino de Cristo. Penitencia y oración que la misma Sor Lucía se encargó de explicarnos qué es lo que la Virgen le enseñó. Ella escribió un folleto pequeño, con cuatro ideas fundamentales que repartía a los que visitaban Fátima”, recordó.

Entonces, explicó estos cuatro componentes: “El sacrificio, la oración, saber ofrecerle al Señor, con la jaculatoria en reparación de mis pecados y por la conversión de los pecadores, ofrecer los sacrificios cotidianos, desde los más profundos, como en este, en el que estamos impedidos poder participar todos activamente en la liturgia. La Virgen lo recibe, y ese ofrecimiento va unido a la oración”.

Más adelante se refirió a la Divina Misericordia: “Cuando Sor Faustina Kowalska recibió la gracia de Jesús de la Divina Misericordia, ella dice que Jesús le transmitió: ‘Quien venerara la imagen el día de la Divina Misericordia va a recibir muchas gracias’. Es decir, que esa imagen tiene un poder espiritual, a mayor razón también, la Virgen de Fátima, por eso nos arrodillaremos ante ella y renovaremos nuestra consagración que hemos hecho otras veces, para que ella nos proteja de las calamidades y del pecado”, reflexionó.

El obispo de San Luis mencionó además que “en el orden espiritual hay algo que es peor que el coronavirus y es la pandemia del pecado, y ojalá la Virgen nos pase ese alcohol en gel en el alma. ¡Cuántas veces uno está contaminado y no se da cuenta! Por eso, la extensión del reino está en la gracia”.

Al concluir monseñor Martínez Perea expresó: “Que esta consagración sea para decirle a la Virgen: Madre mía, nosotros en San Luis queremos estar con Dios. Renunciamos al pecado, queremos ser buenos, míranos con amor y protégenos, que nos ponga algo en el alma, que nos deje como inmunes, impermeables para el pecado y totalmente abiertos a la gracia de Dios”, finalizó.+