Sábado 28 de noviembre de 2020

Acentos pastorales para el Año de la Fe

  • 12 de febrero, 2013
  • Buenos Aires (AICA)
En su carta pastoral para el inicio de la Cuaresma, el obispo de Morón, monseñor Luis Guillermo Eichhorn, recordó que el Año de la Fe es un desafío personal y comunitario, además de un llamado a la conversión, y enumeró temas y ámbitos que hay que atender durante este tiempo de gracia. El prelado enumeró también los acentos pastorales a tener en cuenta, entre ellos renovar el ser cristiano desde la propia vocación bautismal y acercándose a las fuentes mismas de la fe, que son la Palabra de Dios y la Eucaristía. También llamó a redescubrir la importancia de "la celebración dominical como momento fuerte de afianzamiento y crecimiento de nuestra fe", cuidar la institución familiar y afianzar la tarea misionera, "vista tanto como una nueva evangelización para aquellos que se han alejado u olvidado su fe, como un primer anuncio (kerygma) a aquellos ?cada vez más? que nunca han oído hablar de Cristo". En este sentido, estimó fundamental la catequesis tanto "de iniciación cristiana de los niñ
El obispo de Morón, monseñor Luis Guillermo Eichhorn, recordó que el Año de la Fe es un desafío personal y comunitario, además de un llamado a la conversión, y enumeró temas y ámbitos que hay que atender durante este tiempo de gracia.

El prelado explicó que "renovar la vida de fe es renovar el ser cristiano desde nuestra propia vocación bautismal", al asegurar que "redescubrir el valor fundante del Bautismo en nuestra vida cristiana es hoy esencial: es renovar nuestra profesión de fe, y no como una simple declamación, sino como compromiso a vivirla y encarnarla en nuestro vivir cotidiano en el lugar y ambiente en que se desarrolla habitualmente nuestra vida".

"La renovación de nuestro Bautismo en la vigilia pascual de este Año de la Fe, deberá, por tanto, tener un marco excepcional en nuestras comunidades, preparando este momento con mucha atención a través de la catequesis litúrgica, de momentos de oración, de retiros o jornadas espirituales, etc.; es interesante hacer el ?camino de la iluminación? -propio de la Cuaresma- del proceso catecumenal , o bien fomentar la práctica de la lectio divina en forma grupal sobre los textos de cada domingo, preparando así a los fieles a la celebración dominical comunitaria, etc. La creatividad pastoral queda abierta", precisó en su carta pastoral para el inicio de la Cuaresma.

Tras sostener que "lo importante es la fuerza que debemos darle a este momento dentro de la vigilia pascual, como renovación de nuestra opción fundamental de ser cristiano, ser de Cristo, vivir en Cristo, como verdadero discípulo misionero en la comunidad de los fieles: que sea un verdadero ?recomenzar desde Cristo?", puntualizó que el Año de la Fe "nos interpela, nos cuestiona; a mí como Obispo, a nosotros sacerdotes, a los Diáconos permanentes, a los Consagrados, a todos los laicos: ¿Por qué soy cristiano? ¿Por qué sigo a Cristo y me identifico como discípulo de Él? ¿Cómo fue mi encuentro con Él y mi primera conversión? ¿Cómo vivo mi relación de intimidad con Él? ¿Lo conozco, lo amo, lo sigo, lo imito?"

"Hoy no se acepta un cristianismo "sociológico", que vive la fe como compromiso social, recibida tradicionalmente, con inercia rutinaria; hoy se necesitan comunidades cristianas, conformadas por cristianos que hayan decidido serlo libre y responsablemente, desde una personal profesión de fe de la cual dan testimonio coherente", advirtió.

Monseñor Eichhorn indicó también que "el Año de la Fe es una ocasión para acercarnos ?personal y comunitariamente? a las fuentes mismas de nuestra fe y vida cristiana, que son la Palabra de Dios y la Eucaristía", por lo que alentó a "redescubrirlas en toda su fuerza y dimensión teológica y pastoral".

En este sentido, consideró que es necesario en este tiempo "redescubrir la importancia de la celebración dominical como momento fuerte de afianzamiento y crecimiento de nuestra fe. Conscientes de que ?la fe se fortalece creyendo?, debemos renovar y profundizar nuestra Pastoral del Domingo".

"Se entiende, así, la gran importancia del precepto dominical, del ?vivir según el domingo?, como una necesidad interior del creyente, de la familia cristiana, de la comunidad parroquial. Sin una participación activa en la celebración eucarística dominical y en las fiestas de precepto, no habrá un discípulo misionero maduro", indicó.

El prelado diocesano reiteró que "el Año de la Fe es un llamado a intensificar la vivencia y la experiencia personal de nuestra fe, cultivando de manera especial nuestra vida espiritual", y alentó a vivir la vida cristiana en la comunidad.

"Es tan grande este misterio que toca y cuestiona nuestras costumbres y prácticas pastorales, bautismales y eucarísticas. Más allá de la celebración de la vigilia pascual, se hace necesario repensar desde nuestra pastoral familiar y bautismal, desde nuestra tarea misionera y la catequesis de iniciación a la vida cristiana, cómo afrontamos el tema de la transmisión de la Fe. Cada día que pasa esto es más urgente y necesario", aseguró.

"No podemos descuidar la familia, pequeña Iglesia doméstica, lugar primero de transmisión y experiencia de fe y vida cristiana. La crisis actual de nuestras familias hace sentir esta falta de vida cristiana familiar y, por supuesto, de la tradición de la misma fe. Nuestra pastoral general, desde una verdadera organicidad, no puede dar la espalda a esta realidad, lo cual implica un revisar a fondo las acciones preparatorias y el acompañamiento de las familias. Deseo que la celebración del Año de la Fe nos mueva también a plantear una pastoral bautismal integral y orgánica en forma consensuada y asumida por todas las parroquias, de tal manera que el Bautismo pase de ser un mero "evento social" a un verdadero comienzo en la vida cristiana iniciando así un proceso de iniciación cristiana integral, lo cual incide directamente en nuestra pastoral litúrgica, catequística, familiar, y misionera", agregó.

Exhortó a afianzar la tarea misionera, "vista tanto como una nueva evangelización para aquellos que se han alejado u olvidado su fe, como un primer anuncio (kerygma) a aquellos ?cada vez más? que nunca han oído hablar de Cristo", y estimó fundamental la catequesis tanto "de iniciación cristiana de los niños, como la re-iniciación de la vida de fe de nuestros cristianos que, a través de la misión u otra acción pastoral, se acercan de nuevo a la Iglesia".

Por último, monseñor Eichhorn deseó que "estas sugerencias brinden temas y proposiciones para que en la Juntas o Consejos de Pastoral puedan proyectar acciones fecundas para celebrar el Año de la Fe. Habrá otras instancias y propuestas, de parte de la Comisión Diocesana para el Año de la Fe".+

Texto completo de la carta