Sábado 28 de noviembre de 2020

La Iglesia en América Latina reaccionó con asombro y admiración

  • 12 de febrero, 2013
  • Latinoamérica
Tras la renuncia del papa Benedicto XVI, anunciada en la mañana de ayer, los obispos de Latinoamérica expresaron su sorpresa por la noticia y al mismo tiempo su admiración por el gesto de gran humildad del Pontífice. Brasil fue el primer país latinoamericano que recibió la visita del Pontífice en mayo de 2007. En aquella ocasión el Papa inauguró la V Conferencia general del episcopado latinoamericano en el santuario de Aparecida, la Patrona del país. Y precisamente a Brasil habría tenido que volver este año, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. Las últimas visitas del Papa fueron a México y Cuba, en marzo del año pasado.
Tras la renuncia del papa Benedicto XVI, anunciada en la mañana de ayer, los obispos de Latinoamérica expresaron su sorpresa por la noticia y al mismo tiempo su admiración por el gesto de gran humildad del Pontífice.

Brasil fue el primer país latinoamericano que recibió la visita del Pontífice en mayo de 2007. En aquella ocasión el Papa inauguró la V Conferencia general del episcopado latinoamericano en el santuario de Aparecida, la Patrona del país. Y precisamente a Brasil habría tenido que volver este año, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. Las últimas visitas del Papa fueron a México y Cuba, en marzo del año pasado.

El arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, dijo sobre Benedicto XVI que "ha sido un Pontífice que supo guiar con prudencia, humildad y fuerza a la Iglesia en momentos de crisis, siempre viendo los problemas a la luz de la fe y con la esperanza de que al final lo que vence es el bien y no el mal".

El Purpurado dijo que el Papa "nos hizo retomar con firmeza la fe y las verdades en las que siempre ha creído la Iglesia, frente a un mundo que lo relativiza todo, nos enseñó que los cristianos tenemos verdades firmes y absolutas sobre las que están cimentadas nuestra vida y nuestra fe, y que sólo en la afirmación y la vivencia de estas verdades está la verdad del hombre, de su presente y de su futuro".

El arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, cardenal Rubén Salazar Gómez, dijo sentirse "profundamente afligido y sumamente triste" por la renuncia que calificó como valiente y honesta, y destacó la "inmensa herencia" que Benedicto XVI deja en el campo de la doctrina de la Iglesia.

Por su parte el arzobispo de La Habana, Cuba, cardenal Jaime Ortega, dijo que "la renuncia de Benedicto XVI es una gran sorpresa, y al mismo tiempo una invaluable lección de humildad. El Papa rompe una vez más los patrones y no teme anunciar al mundo que está débil y cansado para continuar la gran responsabilidad de gobernar la Iglesia Católica. Solo un gran amor a Jesucristo, a su Iglesia, y una gran humildad, pueden impulsar un paso semejante".

"Los católicos cubanos, agregó, y creo que todo el pueblo, lo recordamos con cariño por su decisión de visitarnos en una ocasión tan especial para la historia de nuestra Iglesia y de nuestra Patria. Lo recordaremos también por la valentía de este acto de renuncia al ministerio petrino, prueba de su fe en la Divina Providencia".

De la misma manera el Secretario Ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), monseñor José Félix Pérez, mencionó que la renuncia del Papa es "propia de un hombre inteligente que no se aferra al poder, como lamentablemente hacen muchos".

El arzobispo de Lima y primado del Perú, cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, expresó que la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI "es un acto de humildad heroica y de sinceridad" e hizo un llamado a estar más unidos que nunca en la oración al Santo Padre.

Resaltó que "el gran mensaje de humildad y el homenaje a la verdad que está haciendo el Papa debe remecer al mundo entero, un hombre que pone detrás su persona y todo lo que sea importante en función del deber que siente delante de Dios" y añadió: "Yo creo que el Papa lo que ha hecho con su inmensa sabiduría y con su inmenso corazón de Pastor. Hoy es la luz en el pensamiento de un mundo que quiere dejara a Dios de lado, creo que fundamentalmente lo que hizo es empeñarse en que no podemos vivir si dejamos a Dios de lado de la vida humana, como aparte, como si Jesucristo es una cosa pasajera".

El arzobispo de Guatemala, Guatemala, monseñor Óscar Julio Vián, expresó su dolor porque "se va un gran Papa, pero nosotros debemos seguir con la oración para seguir con la unidad" además se refirió al Pontífice como "un hombre de Dios a quien admiro por su firmeza en la fe, un profundo amor a la verdad y su entrega total a la Iglesia".

El obispo de Arecibo, Puerto Rico, monseñor Daniel Fernández Torres se mostró confiado en que "el Señor está con su Iglesia y la continuará dirigiendo en su remar mar adentro. Nos sentimos muy agradecidos por estos casi ocho años en los que con su ?Sí? incondicional a Dios nos regaló un fructífero Pontificado, con grandes aportaciones a nivel doctrinal y como gran teólogo que es".

El arzobispo de Piura, Perú, monseñor José Antonio Eguren, destacó la grandeza de espíritu del Santo Padre que "en el santuario de su conciencia, y de cara a Su Señor". El Papa enseña a comprender que "el poder es servicio y amor, y que el bien de la Iglesia, y de la humanidad a la cual Ella sirve, está por encima de cualquier otra motivación", destacó.

El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, resaltó que Benedicto XVI "ha demostrado su figura de grandeza y humildad" ante la gran responsabilidad de dirigir a la Iglesia.

Asimismo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), monseñor Diego Padrón, consideró que Benedicto XVI no comulga con "el poder por el poder".

"Es un momento muy luminoso, es una gran enseñanza. El Papa ha sido muy humano, reconoció que no tiene fuerza física y con humildad entregó el servicio; es un buen ejemplo", subrayó.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) monseñor Oscar Aparicio, también expresó el dolor que causó la noticia y dijo que "nosotros necesitamos tener un profundo respeto por alguien que ama tan profundamente a la Iglesia".

También del Perú el arzobispo del Cusco, monseñor Juan Antonio Ugarte Pérez aseguró que se debe dar gracias "a un hombre extraordinariamente dotado que ha ofrecido a la Iglesia universal todas sus fuerzas hasta llegar quedar extenuado y no poder más. Tuvo la humildad de reconocer su debilidad y renunciar".