Mons. Vázquez pidió a la Virgen de Luján "la gracia de una fe viva"

  • 27 de mayo, 2019
  • Luján (Buenos Aires)
Con el lema "Madre, con esperanza caminamos junto a Ti", la comunidad diocesana de Morón peregrinó este domingo 26 de mayo a la basílica y santuario nacional de Nuestra Señora de Luján, donde compartieron la Eucaristía presidida por el obispo, monseñor Jorge Vázquez. Durante la celebración, fue admitido a las Sagradas Órdenes el seminarista Agustín Mirabella. En su homilía, el obispo pidió: "Virgencita gaucha, alcanzanos la gracia de ser Iglesia servidora de la esperanza de nuestro pueblo".
La comunidad diocesana de Morón peregrinó este 26 de mayo a la basílica de Nuestra Señora de Luján, donde el obispo, monseñor Jorge Vázquez, presidió la Eucaristía y admitió a las Sagradas Órdenes al seminarista Agustín Mirabella. En su homilía, el obispo recordó: "Estamos llamados a ser albergue donde se descansa y se encuentra alivio, lugar donde se recuperan las fuerzas para continuar la marcha, especialmente esa gran peregrinación de la vida que nos conduce a la casa del Padre para celebrar la Pascua eterna. Somos tienda de campaña donde hospedar a tantos heridos, a tantos hombres y mujeres que están medio muertos tirados a un costado del camino". "Te pedimos Madre que nos des el coraje para salir a los caminos y descubrir por donde transita nuestra gente, que salgamos al encuentro y que también seamos capaces de generar el encuentro, ser espacio de escucha y de libertad donde todos puedan abrir el corazón, compartir sus alegrías, sus dolores y sobre todo sus esperanzas", rezó. "Virgencita queremos experimentar tu mirada, sentirla y acogerla. Esa mirada de ternura, mirada que nos alivia, que nos consuela. Mirada misericordiosa que nos impulsa a ser misericordiosos. Mirada de Madre que nos hace hermanos", rogó el prelado. "Madre de Luján, queremos pedirte la gracia de una fe viva, la que surge del encuentro con el Cristo vivo, al que corresponde también una Iglesia viva. La Iglesia de la Pascua, que quiere hoy escuchar la Palabra del Resucitado, sus palabras que son espíritu y vida. Te pedimos Virgencita que nos enseñes a escuchar y a recibir la Palabra con el corazón como lo hiciste vos, a guardarla y hacerla vida. Pedí para nosotros el don del Espíritu, que nos abre a la comprensión de la misma, y que es la memoria que nos la recuerda siempre. Danos la gracia de comprender que permanecer en Jesús es amar, es crear fraternidad en la Iglesia y en el mundo", añadió. Finalmente, el prelado pidió a la Virgencita gaucha "la gracia de ser Iglesia servidora de la esperanza de nuestro pueblo, de nuestras familias, de nuestros jóvenes, de la esperanza de los pobres que confían en vos. Iglesia llamada a ser signo de esperanza en este tiempo y en este momento histórico que nos toca vivir. La esperanza nos mueve al compromiso y a la acción para construir un mundo nuevo, una sociedad nueva". Además, entregó a la Madre el camino recorrido en este tiempo sinodal y los frutos de la Asamblea de la escucha. En este tiempo, señaló, "hemos tratado de escuchar los gemidos de los pobres, de los descartados, de los jóvenes que no le encuentran sentido a la vida porque no tienen horizontes. Hemos escuchado también en la asamblea sinodal organizada por la pastoral social los reclamos de los trabajadores, de los comerciantes y empresarios, que nos trajeron el dolor y la frustración de lo que significa, para tantas familias, el drama de la falta de trabajo. Todo te lo confiamos Madre atiende nuestras súplicas". "Virgen de Lujan: la Iglesia de Morón, haciendo suya la esperanza del pueblo peregrino, sus gozos, sus luchas, sus sufrimientos, los anhelos de todos; hoy se pone nuevamente en camino y quiere asumir como Vos lo hiciste el don y la tarea de ser Pueblo de Dios que escucha anuncia y se compromete", concluyó, y dirigiéndose al seminarista Agustin Mirabella, expresó: "Hoy tu vida se compromete. Sos un joven que va a vivir su sacerdocio como fruto de este tiempo Sinodal. Sos para todos nosotros un signo de esperanza".