Capellanes Covid-19: Sacerdotes mexicanos que llevan esperanza a hospitales

  • 11 de junio, 2020
  • Ciudad de México (AICA)
Sacerdotes mexicanos, -voluntarios y preparados a tal fin-, dan asistencia espiritual a pacientes de Covid-19 en hospitales y casas.

Sacerdotes mexicanos, -voluntarios y preparados a tal fin-, dan asistencia espiritual a pacientes de Covid-19 en hospitales y casas, con el objetivo de brindar apoyo espiritual y emocional a los enfermos y a sus familias durante esta pandemia.

Desde el inicio de la cuarentena, con el permiso de las autoridades sanitarias y la licencia del arzobispo de México, Carlos Carlos Aguiar Retes, los sacerdotes Andrés Esteban López, Roberto Funes y Adrián Lozano lanzaron la iniciativa Rosarios de Esperanza y a la par buscan dar asistencia espiritual a los enfermos de coronavirus en los hospitales de la Ciudad de México.

En un video se escucha a los tres presbíteros de la arquidiócesis de México impartiendo la absolución general a los enfermos, doctores y enfermeras del área de terapia intensiva del Hospital Médica Sur, tras haber oficiado una Misa en sus instalaciones.

La diócesis de Celaya también está presente en los hospitales, recientemente creó la iniciativa Capellanes Covid-19 y según explicó el padre Pedro Saúl Guerrero, coordinador diocesano de Cáritas, en una entrevista con el semanario Desde la fe, explicó son 12 los sacerdotes que dan atención espiritual a los enfermos en hospitales dentro del territorio de la diócesis, entre ellos en el Hospital General de Celaya.

Y asegura que se sumarán seis sacerdotes más en los próximos días. “Queremos transmitir un mensaje de esperanza a nuestros hermanos. Que se sientan seguros de que Dios no los abandona”, explicó el padre Guerrero.

El equipo fue conformado a solicitud del obispo de la Diócesis de Celaya, monseñor Benjamín Castillo. Está compuesto por presbíteros que se ofrecen de manera voluntaria y que cumplen con dos requisitos: tener entre 30 y 55 años y no padecer alguna enfermedad que eleve el riesgo de enfermar gravemente a causa del Covid-19.

Capellanes Covid-19 forma parte de un proyecto llamado Iglesia Samaritana, que reúne todos los esfuerzos que realiza la diócesis de Celaya para atender a los fieles en necesidades derivadas de la pandemia, como entrega de despensas, comedores comunitarios, asistencia psicológica y espiritual, entre otros apoyos.
 

“Respondimos al llamado de Dios”

El amor a Dios y al prójimo movió a ocho sacerdotes de la diócesis de Cuernavaca a responder a su llamado y prepararse para dar asistencia espiritual a pacientes de Covid-19 en hospitales y casas.

“Respondimos voluntariamente a Dios y a nuestro obispo, monseñor Ramón Castro Castro, para hacer este servicio en los hospitales. No somos héroes, lo hacemos por amor a Dios, al prójimo y a nuestra vocación. Estamos haciendo lo que nos toca”, señaló el padre Edgar Olivera Mavil, párroco de la Resurrección de Jesús, en Atlacomulco, al seminario de noticia de la arquidiócesis de México.

“Después de los trámites burocráticos, comenzamos a buscar el equipo de seguridad; nos sentimos muy confiados, pues estamos en zona industrial. Pero justo cuando nos dieron luz verde en esos hospitales, la pandemia iba en aumento. Un mes antes del pico de contagios, habíamos hecho un pedido de 100 batas a un proveedor; las compramos gracias al apoyo de los fieles para poder donarlas a los hospitales. Fuimos entonces a preguntar y gracias a Dios aún tenían batas disponibles”.

“Tomamos cursos virtuales, pero la prueba más difícil fue la capacitación presencial con médicos del IMSS para aprender a revestirnos. Cuando la fecha de nuestro servicio estaba cerca, todos teníamos temor. También pensábamos en la angustia que generaría en nuestras familias, pues ellos no estaban enterados de esta misión”, relata el sacerdote.

“Hubo varios padres que querían ayudar, pero por su salud o por su edad no tuvieron la posibilidad. Es un momento muy difícil para todos y nos duele mucho no poder acompañar a todos los enfermos. No obstante, creo firmemente que si ayudo a uno solo a reconciliarse con Dios antes de morir, eso significa que mi sacerdocio ha valido la pena”. señala el padre Olivera.

Monseñor Ramón Castro Castro, explicó que desde el inicio de esta convocatoria se descartó al 60% de los sacerdotes de su diócesis, pues de acuerdo con el Protocolo de Atención Espiritual a los Fieles durante la Contingencia Sanitaria por el Covid-19 de la CEM, los sacerdotes no deben rebasar los 55 años, ni padecer enfermedades como diabetes, hipertensión y cáncer.

“Dios ha sacudido la conciencia de toda la humanidad, lo que trae consigo un cambio de vida, el acercamiento a la santidad y las implicaciones para una verdadera conversión. Nosotros, en la diócesis, nos dimos cuenta de que estábamos desperdiciando otros medios pastorales, como las redes sociales, para acercarnos a las personas, sobre todo a los jóvenes, quienes necesitan conocer a Dios en profundidad. Sin duda, nuestra pastoral dará un giro hacia ese sentido”, concluyó el obispo. +