#VirgenDelRosario: Mons. Martín llamó a imitar el modelo esperanzador de María

  • 8 de octubre, 2020
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
"La esperanza alienta a pensar formas más humanas", recordó el arzobispo rosarino al referirse a las circunstancias especiales que vive la ciudad por la pandemia, la violencia y el consumo de drogas.

La arquidiócesis de Rosario celebró a su patrona y fundadora, la Santísima Virgen del Rosario, de un modo diferente por la pandemia del coronavirus, por lo que las celebraciones fueron con mínima presencia de fieles y seguidas por medios locales y redes sociales.

Por la mañana, en el mástil mayor del Monumento Nacional a la Bandera, el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín realizó una invocación religiosa, en la que pidió: “Madre y Señora nuestra, vuelve a nosotros, esos tus ojos misericordiosos, mira el sufrimiento de tu pueblo”. En esa ceremonia estuvieron presentes la vicegobernadora de Santa Fe, Alejandra Rodenas; el intendente de Rosario, Pablo Javkin; la presidenta del Concejo Deliberante rosarino, María Eugenia Schmuck, en otras autoridades.

Luego se realizó una caravana de automóviles con una réplica de la imagen histórica de la Virgen que recorrió toda la ciudad de Rosario con la consigna #QuedateEnCasaLaVirgenTeAbraza.

Por la tarde, en la catedral local, monseñor Martín rezó el #RosarioPorRosario, organizado por la Acción Católica arquidiocesana, en el que se pidió por las víctimas de la inseguridad y sus familias, por quienes sufren violencia y por la paz y seguridad en pueblos y ciudades.

A su término, monseñor Martín presidió la misa patronal concelebrada por monseñor Eduardo Vicente Mirás, arzobispo emérito de Rosario; monseñor Emilio Cardarelli, vicario general, y el presbítero Osvaldo Macerola, párroco de la catedral.

“Hoy estamos viviendo circunstancias excepcionales, la de la pandemia de Covid-19, que ha traído tantas muertes y sufrimientos, tanto físicos como psicológicos y espirituales”, afirmó el prelado rosarino en la homilía, y agregó: “También las consecuencias educativas, económicas, laborales, familiares etc. También la del recrudecimiento de la violencia que trae tantas muertes, y del consumo de drogas”.

“Estas circunstancias no queridas, no buscadas y que luchamos con todas nuestras fuerzas para superarlas, son el camino que tenemos que transitar para ser santos, hoy, para realizar nuestra vocación”, aseguró.

Monseñor Martín recordó que “María es modelo de fe y esperanza” e invitó a tomarse de su mano para “ser portadores de esperanza verdadera, de la que no defrauda, que va más allá del optimismo, que nos da esa certeza sobre el futuro, certeza de que llegaremos a la meta definitiva”.

“Quiero agradecer todas las iniciativas de caridad que desde la Iglesia se han desplegado y se siguen desplegando frente a esta pandemia, así como otras tantas iniciativas surgidas de la sociedad civil. Los animo a cada uno a seguir brindando el signo de la caridad que es el distintivo de autenticidad de nuestra fe, y de la santidad”.

El arzobispo rosarino agradeció también a los que están “en la primera línea” de la lucha contra el coronavirus (médicos, enfermeras, agentes de la salud, de seguridad) y que “han ido a trabajar cada día hasta el agotamiento para servir al prójimo”.

“La esperanza nos alienta a pensar formas más humanas para nuestra sociedad después de la pandemia. El papa Francisco nos ha recordado que de esta situación no vamos a salir iguales, saldremos mejores o peores. Nuestro desafío es salir mejores. Si anclamos nuestra vida en la Fe y vivimos una esperanza activa que culmina en la caridad estamos sentando las condiciones de un mundo más humano y más fraterno, tal como nos anima el Santo Padre en su reciente encíclica sobre la fraternidad y la amistad social. Dios quiera que así sea. Que la Virgen del Rosario, fundadora y patrona nos ampare a todos y nos haga servidores de la esperanza”, concluyó.

Al término de la celebración eucarística, monseñor impartió la bendición solemne con el Santísimo Sacramento a los pocos asistentes y, posteriormente, desde las escalinatas de la catedral, bendijo a la ciudad y la arquidiócesis, a las cuales consagró, como todos los años, a las manos maternales de la Virgen María, Reina del Rosario.

Más información: www.delrosario.org.ar.+

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