La Asamblea Diocesana de Rafaela consensuó prioridades y desafíos pastorales

  • 15 de octubre, 2021
  • Rafaela (Santa Fe) (AICA)
Presidida por el obispo local, se planteó la necesidad de reavivar la fe, redescubrir la alegría del servicio y promover la cultura del encuentro, acogiendo a los más vulnerables, mediante la misión.

El obispo de Rafaela, monseñor Luis Alberto Fernández, presidió la Asamblea Diocesana, en la que se acordaron los objetivos evangelizadores generales para el período 2021-2027: “Reavivar la fe, redescubrir la alegría del servicio y promover la cultura del encuentro, acogiendo a los más vulnerables, mediante la misión, la formación, la espiritualidad popular y generando espacios de escucha y contención”.

Unas 335 personas, entre sacerdotes, religiosas, vírgenes consagradas, diáconos, seminaristas y laicos de las 36 parroquias y movimientos de esta jurisdicción eclesiástica, participaron de este camino sinodal enmarcado en las celebraciones por los 60 años de la diócesis.

La asamblea diocesana se hizo en forma bimodal: presencial en cada uno de los 5 decanatos y vinculados a través de la plataforma Zoom. En Rafaela (decanato 4) la sede fue el Colegio de la Misericordia y en las localidades de Tostado (decanato 1), Suardi (decanato 2), Sunchales (decanato 3) y María Juana (decanato 5), donde se reunieron los representantes de las parroquias de cada uno.

En su mensaje, monseñor Fernández invitó a hacer memoria agradecida, y recordó que ella es “el alma de los pueblos que no quieren perder su historia, como decía el papa San Juan Pablo II: historia que siempre conlleva sus ‘luces y sombras’, como es la realidad de cada día, si no se la esconde o se la ideologiza”.

El prelado destacó la importancia de las asambleas diocesanas, a las que consideró “el culmen de un proceso que llevó cerca de cuatro años, donde con la participación de las distintas comunidades parroquiales de toda la diócesis, y  de los movimientos y áreas pastorales se ha podido vivir lo hermoso de la ‘participación’ de todo el Pueblo de Dios”.

“Hoy podemos gozar de esta gracia inmensa del amor de Dios, que nos ha concedido superar momentos difíciles pero  que ayudó a mantener la confianza y la esperanza con un trabajo de unidad, con una Pastoral de Conjunto como la llamábamos y hoy es la novedad de lo sinodal, con la cual ayer el Santo Padre Francisco inauguró el nuevo sínodo sobre la sinodalidad en toda la Iglesia”, indicó.

Monseñor Fernández destacó que para la Iglesia diocesana de Rafaela son tiempos  de “jubileo y de gran gozo” en la celebración de los 60 años de la diócesis y por estar viviendo la asamblea diocesana, con un objetivo general surgido de la participación de la comunidad de esta diócesis de “más de 400 kilómetros del norte desde Gato Colorado y Villa Minetti, hasta el sur en la ciudad de Frontera”.

“El objetivo general, nos ayudará a ahondar la fe recibida en el Bautismo y a redescubrir lo hermoso que es el servicio a los hermanos, haciendo juntos entre todos, la cultura del encuentro y todo hacerlo por Jesús, que es la plenitud de la vida capaz de hacernos gozosamente felices, viviendo en paz y cordialidad”.

“La Iglesia diocesana se compromete a realizar su pastoral en clave misionera, es decir: Iglesia en salida, que quiere evangelizar, antes que nada ‘escuchando’ a los hermanos, sin imponer y tratando con misericordia y ternura a todos, proponiéndose la ‘formación’ y una ‘espiritualidad popular’, cercana a los más vulnerables y olvidados de la historia. Con discernimiento abrirse a los nuevos lenguajes y culturas de hoy, sin discriminar y con misericordia saber convivir”.

“Ahora unidos, nos ponemos al servicio de una humanidad nueva, más fraterna y solidaria, comprometiéndonos con el bien, la belleza y la verdad, de un mundo más justo que anhela vivir en paz, como hermanas y hermanos”.

Objetivos específicos
Los objetivos específicos votados están relacionados con los cuatro hechos significativos trabajados durante el año:

• Malestar y vulnerabilidad social: ir al encuentro de los hermanos, escuchar sin juzgar, acompañar sin cuestionar, amar sin preguntar y transmitir la alegría de la fe.

• Búsqueda de Dios fuera de la Iglesia: renovar la pastoral de misión y acogida para reconocer y promover el encuentro con Dios en las diversas realidades humanas.

• Vida de fe poco profunda: cultivar la formación de los agentes de pastoral y renovar el fervor misionero para vivir la alegría del Evangelio mediante la oración personal y comunitaria.

• La familia y la Iglesia no acompañan a las nuevas generaciones en su crecimiento humano y espiritual: generar espacios de acompañamiento a las familias y a los jóvenes para encontrar en Jesús respuestas a sus problemas e inquietudes.

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