Mons. Lozano: 'Una luz que nos sostiene'

  • 1 de marzo, 2026
  • San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo reflexiona sobre la Transfiguración del Señor. Anima a escuchar a Jesús y a sostener la esperanza en medio de las pruebas personales y comunitarias.

El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, compartió una reflexión titulada "Una luz que nos sostiene", en el marco del segundo domingo del tiempo cuaresmal, centrada en el relato evangélico de la Transfiguración del Señor.

El prelado reconoce que los tiempos difíciles suelen asociarse con la oscuridad: "Hay momentos en que todo parece confuso, pesado y el horizonte se nubla". Frente a esas situaciones, propone acudir a la memoria de las experiencias luminosas que renuevan la esperanza.

El pasaje evangélico narra cómo Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto y, ante ellos, se transfigura: su rostro resplandece como el sol y sus vestiduras se vuelven blancas como la luz. Junto a Él aparecen Moisés y Elías, mientras una voz desde la nube proclama: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo".

Monseñor Lozano subraya que esta escena revela el valor de la luz en medio de la penumbra y muestra que, aun cuando el miedo y la confusión se hacen presentes, Jesús se acerca, toca a sus discípulos y les dice: "Levántense, no tengan miedo". En ese gesto, destaca, se manifiesta la ternura y el sostén del Señor.

El arzobispo sanjuanino observa que los tres discípulos representan la búsqueda de todo creyente: suben al monte con dudas y preocupaciones, pero allí descubren una perspectiva nueva que transforma el temor en esperanza. Recuerda además que esos mismos discípulos acompañarán luego a Jesús en Getsemaní, cuando lo vean abatido y orando antes de la Pasión. La experiencia de la luz, señala, los prepara para atravesar la noche.

Dimensión comunitaria de la fe
La reflexión también pone el acento en la dimensión comunitaria de la fe. La Transfiguración no es una vivencia aislada: Jesús la comparte con sus amigos. "La fe se fortalece cuando es acompañada y compartida", afirma el prelado, e invita a sostenerse mutuamente y a ser reflejo de la luz de Cristo para quienes atraviesan momentos de oscuridad.

Escuchar a Jesús es clave para encontrar sentido y dirección en medio de tantas voces que desalientan o generan dudas. La espiritualidad, agrega, no se agota en una experiencia extraordinaria: los discípulos deben bajar del monte y volver a la vida cotidiana, pero lo hacen transformados.

En ese marco, monseñor Lozano anima a llevar la experiencia de la luz a los vínculos, al trabajo y a las dificultades diarias. "Estamos llamados a ser luz para otros, a no temer y a acompañar a quienes lo necesitan", expresa, e invita a que cada uno pueda decir en este tiempo: "Señor, me apoyo en tu luz".+