Cuaresma: León XIV cerró los ejercicios espirituales con una reflexión improvisada
- 28 de febrero, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
El pontífice destacó la experiencia vivida junto a la Curia Romana, agradeció al predicador Erik Varden y subrayó la centralidad de la esperanza cristiana.
El papa León XIV concluyó el 27 de febrero la semana de ejercicios espirituales de Cuaresma con un breve discurso improvisado en la Capilla Paulina, en el que definió los días de oración como "una profunda experiencia espiritual" y dijo haberse sentido "particularmente invitado a reflexionar" en varios momentos de las meditaciones.
El pontífice habló tras la undécima y última predicación de monseñor Erik Varden, obispo de Trondheim (Noruega), a quien agradeció por haber acompañado a él y a la Curia romana en este itinerario de recogimiento y discernimiento.
Durante su intervención, el Papa evocó con tono cercano un pasaje citado por el predicador sobre la elección de Eugenio III y la figura de san Bernardo de Claraval, comentario que despertó sonrisas entre los presentes. "Debo admitir que personalmente me sentí, en ciertos momentos, particularmente invitado a reflexionar", señaló.
Un lugar cargado de significado
Los ejercicios espirituales se desarrollaron en la Capilla Paulina, espacio especialmente significativo para el actual pontífice. Allí, el 8 de mayo de 2025, los cardenales se reunieron para la celebración eucarística posterior a su elección como Sucesor de Pedro.
El Papa recordó la inscripción con el versículo de la carta a los Filipenses: "Para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia", que volvió a meditar en estos días como una reflexión sobre la esperanza y su fuente auténtica: Cristo.

Asimismo, retomó la exhortación paulina a comportarse como "dignos seguidores del Evangelio de Cristo", invitación que dirigió a todos al finalizar la semana.
Temas centrales: esperanza, libertad y verdad
En su repaso de las meditaciones, León XIV destacó algunos ejes propuestos por monseñor Varden, entre ellos la referencia al cardenal inglés John Henry Newman y su obra El sueño de Geroncio, en la que se aborda el temor ante la muerte y el sentido de indignidad frente a Dios.
El Papa subrayó además la importancia de la libertad y la verdad, "tan importantes en nuestras vidas", y valoró la riqueza del testimonio monástico presentado a través de la figura de san Bernardo.
"Con este espíritu de comunión, todos nos reunimos para trabajar juntos", expresó, y destacó que estos momentos de oración compartida resultan fundamentales para la vida de la Iglesia, especialmente en medio de responsabilidades y eventuales tensiones.
Gratitud y música al servicio de la oración
Al concluir, el Papa reiteró su agradecimiento al predicador por la profundidad de sus reflexiones, que consideró fuente de gracia duradera. También reconoció el trabajo de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas y del coro, cuya música -afirmó- ayuda a elevar el espíritu hacia Dios de un modo que las palabras no siempre alcanzan.
La semana de ejercicios espirituales acompañó a León XIV y a la Curia Romana en el inicio del tiempo cuaresmal, renovando el llamado a centrar la vida eclesial en Cristo, fundamento de toda esperanza.+