Medio Oriente: los obispos estadounidenses piden evitar una guerra regional

  • 2 de marzo, 2026
  • Washington (Estados Unidos) (AICA)
"Nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de inmensas proporciones", advirtió el presidente del episcopado de los Estados Unidos en "un llamamiento urgente" para evitar una tragedia mayor.

El presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), monseñor Paul S. Coakley, hizo un "llamamiento urgente" a los Estados Unidos, Irán y a la comunidad internacional tras los bombardeos conjuntos de los Estados Unidos e Israel sobre Irán y las represalias que siguieron. En su mensaje piden agotar "todos los esfuerzos posibles" para evitar una guerra regional.

El momento es crítico
En una declaración fechada el 1 de marzo, el arzobispo de Oklahoma City, advirtió que "el conflicto creciente corre el riesgo de degenerar en una guerra regional más amplia". Evocando la intervención del Papa en el Ángelus del mismo día, en la que el pontífice alertó de que la violencia podría abrir "un abismo insalvable", el presidente de la USCCB subrayó que "nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de inmensas proporciones".

Monseñor Coakley hizo suyas las palabras del Papa para reclamar un alto a la espiral de violencia: "Mis hermanos obispos y yo unimos nuestra voz a la de nuestro Santo Padre y lanzamos un llamamiento sincero a todas las partes implicadas para que la diplomacia recupere su papel propio". Citando expresamente al pontífice, pidió "un retorno al compromiso diplomático multilateral que busque preservar el bienestar de los pueblos, que anhelan una existencia pacífica fundada en la justicia".

Llamada a la comunidad internacional
El presidente del episcopado estadounidense fue explícito en la responsabilidad que recae sobre la comunidad internacional: "Todas las naciones, los organismos internacionales y los socios comprometidos con la paz deben desplegar todos los esfuerzos posibles para impedir una nueva escalada".

Calificando el momento actual de "crítico", Coakley invitó a los católicos y a "todas las personas de buena voluntad" a mantener "fervientes oraciones por la paz en Medio Oriente, por la seguridad de nuestras tropas y de los inocentes, para que los dirigentes elijan el diálogo en lugar de la destrucción y busquen el bien común en lugar de la tragedia de la guerra".

El arzobispo Coakley cerró su declaración con una invocación mariana, implorando "la intercesión de nuestra Bienaventurada Madre, María, Reina de la Paz, para que ore por nuestro mundo atribulado y por una paz duradera".+