La Acción Católica Argentina invita a pedir con fervor el don de la paz

  • 5 de marzo, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
El consejo nacional llamó a pedir con fervor el don de la paz, promover el diálogo y revalorizar la fraternidad humana como camino para construir vínculos respetuosos y una convivencia más justa.

En un contexto mundial marcado por conflictos, divisiones y distintas formas de violencia, el Consejo Nacional de la Acción Católica Argentina difundió un mensaje en el que convoca a la sociedad a pedir con fervor el don de la paz y a promover actitudes de diálogo, respeto y fraternidad.

El pronunciamiento surge ante lo que describen como "un escenario doloroso que atraviesa el mundo", caracterizado por guerras, enfrentamientos y situaciones que generan sufrimiento en numerosos pueblos. En el texto también se menciona los desencuentros cotidianos, las palabras hirientes y los gestos que profundizan las diferencias entre las personas.

Asimismo, el mensaje advierte sobre la presencia de hechos de violencia instalados en la sociedad como modo de resolver conflictos, imponerse sobre los más débiles o profundizar las desigualdades mediante decisiones consideradas injustas.

Frente a esta realidad, el Consejo Nacional de ACA invita, en primer lugar, a pedir el don de la paz "con verdadero fervor al Dios de la vida". También propone reflexionar sobre las propias actitudes y modos de relacionarse con los demás, con el objetivo de sanar aquello que no contribuya a construir vínculos respetuosos.

El Consejo Nacional de la Acción Católica Argentina llama asimismo a aportar, en la vida cotidiana y en los distintos ámbitos, al diálogo constructivo que permita alcanzar acuerdos posibles y superadores. En esa línea, propone a quienes ejercen liderazgos sociales, políticos y religiosos que pongan en el centro la dignidad de cada persona y promuevan la concordia y la paz, incluso en medio de diferencias profundas.

El mensaje subraya además que la fraternidad humana no debe entenderse como un ideal utópico, sino como un valor que puede realizarse en la vida concreta de las personas y las comunidades, comenzando por el lugar y la responsabilidad que cada uno tiene.

Por último, el texto expresa confianza en que la paz es posible y sostiene que, en lo profundo del corazón, todos desean vivir en paz. Con ese espíritu, concluye con una invocación para que Jesús aliente la esperanza y, por intercesión de María, conceda el don de la paz.+