Profunda preocupación de los patriarcas y obispos del Líbano por la escalada del conflicto

  • 6 de marzo, 2026
  • Beirut (Líbano) (AICA)
En medio de la violencia en curso en el Medio Oriente, advierten que la escalada amenaza la dignidad humana y llama al diálogo, la unidad nacional y renovados esfuerzos internacionales por la paz.

A medida que la violencia se intensifica en el Líbano y en todo Medio Oriente, la Asamblea de Patriarcas y Obispos Católicos del Líbano emitió un enérgico llamamiento, expresando "profunda preocupación por la situación actual y por el riesgo de que la región pueda caer en enfrentamientos más amplios con graves consecuencias para sus pueblos".

La declaración, emitida el 5 de marzo, se centra especialmente en las víctimas inocentes, el desplazamiento de familias y el agravamiento de las penurias que padecen los civiles a medida que los conflictos continúan intensificándose.

Reflexionando sobre la dimensión moral de la crisis, los obispos advierten que "la continuación de esta espiral de violencia amenaza la dignidad de la persona humana, que es un don de Dios, y socava los fundamentos de la justicia y la estabilidad".

Los obispos citan al papa León XIV: "La violencia nunca es la opción correcta, y siempre debemos elegir el bien". Con este claro llamado moral, los obispos insisten en que "la paz no es una opción secundaria ni temporal, sino un deber humano y una responsabilidad colectiva".

Por ello, piden "el cese inmediato de la espiral de violencia y el retorno al diálogo constructivo y a la acción diplomática responsable", fundada en la búsqueda del bien común y en el deseo de los pueblos de vivir en justicia y dignidad.

Al describir el Líbano como "la tierra del mensaje y la convivencia", los obispos también se dirigen a las autoridades políticas del país, instando a "quienes ostentan la autoridad a asumir plenamente sus responsabilidades nacionales". También exhortan a los líderes a salvaguardar la unidad interna y fortalecer la paz civil.

Al mismo tiempo, instan a todas las comunidades y actores políticos a apoyar al Estado libanés y sus instituciones, en particular en lo que respecta al principio de que las armas deben permanecer bajo la autoridad estatal. Esto, afirman, es esencial para preservar la soberanía del Estado, reforzar la estabilidad nacional y evitar la manipulación del destino de la nación.

Dirigiéndose entonces a la comunidad internacional, la Asamblea insta a las instituciones mundiales a intensificar los esfuerzos para prevenir una mayor escalada y buscar soluciones justas. Subrayan que toda paz duradera debe cimentarse en la justicia y el respeto a la dignidad y los derechos de todos los pueblos.

Los obispos continúan dirigiéndose a "nuestros fieles hijos e hijas y a todas las personas de buena voluntad", instando a la solidaridad con aquellos que continúan soportando las dificultades del conflicto.

Piden a las comunidades que brinden asistencia a "sus hermanos y hermanas que permanecen firmes en sus pueblos", y las exhortan a perseverar en la oración ferviente por la paz en el Líbano y el Medio Oriente, por la seguridad de los civiles inocentes y "para que los líderes elijan el camino del diálogo en lugar de la destrucción y busquen el bien común en lugar de la tragedia de las guerras".

En su declaración, los obispos y patriarcas renuevan el llamado a acoger a los civiles desplazados, recordando a los cristianos que la hospitalidad hacia quienes se ven obligados a huir de sus hogares tiene sus raíces en el Evangelio mismo: "Fui forastero y me acogieron", citan de Jesús en el Evangelio de Mateo.

Al concluir, los obispos encomendaron al Líbano, al Medio Oriente y al mundo entero a la Divina Providencia, pidiendo a Dios que conceda a un mundo atribulado el don de la reconciliación y de una paz duradera.+