Mons. Luis Martín se convirtió en el nuevo obispo de Santa Rosa

  • 7 de marzo, 2026
  • Santa Rosa (La Pampa) (AICA)
El prelado, que se desempeñaba como administrador diocesano, convocó a la comunidad a caminar juntos en la vida de la Iglesia y a renovar el compromiso cristiano. La celebración fue en la catedral.

Monseñor Luis Martín, hasta ahora administrador diocesano de la diócesis de Santa Rosa, asumió como obispo diocesano el viernes 6 de marzo, durante la celebración eucarística en la catedral homónima.

La misa fue presidida al inicio por el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, y concelebrada por el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ; el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi; el obispo de Morón, monseñor Alejandro Benna, y los obispos auxiliares de Mendoza y administrador apostólico de San Rafael, monseñor Marcelo Mazzitelli, de Mercedes-Luján, monseñor Mauricio Landra; de Bahía Blanca, monseñor Pedro Fournau, y de Rio Cuarto, monseñor Sergio Bosco, junto con los sacerdotes del clero.

Estuvieron presentes la vicegobernadora Alicia Mayoral; el ministro de Gobierno y Asuntos Municipales, Pascual Fernández; el intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, y la secretaria de Gobierno municipal, Carmina Besga, entre otras autoridades provinciales y municipales.

En su mensaje al pueblo peregrino de La Pampa, monseñor Martín recordó sus raíces en General Pico y reflexionó sobre los desafíos actuales de la Iglesia y de la sociedad. "El Señor, por medio de la Iglesia, hoy les regala un obispo. Un obispo pampeano, un piquense", manifestó al inicio de su homilía.

El prelado evocó su historia personal y su vocación sacerdotal. Rememoró que a sus 17 años dejó su ciudad natal para estudiar en Buenos Aires, aunque con el paso del tiempo sintió "ese llamado del Señor a una consagración de toda mi vida a su servicio". 


En ese camino destacó la presencia de la Virgen de Luján y el testimonio de fe recibido en su familia. Inspirado en la figura de María, subrayó que el "sí" de la Virgen -"hágase en mí según tu palabra"- fue un modelo que marcó su propia vida y vocación. 

El prelado explicó que ese mismo "sí" lo acompañó en cada etapa de su ministerio y que hoy vuelve a renovarlo ante una nueva misión pastoral. "Hoy me pide uno nuevo, quizás más maduro, después de varios años del ministerio sacerdotal y episcopal", señaló, reconociendo con sencillez sus límites, pero también confiando en la gracia de Dios: "Dios no pide sin antes dar la gracia".

En su reflexión también hizo referencia a los desafíos del mundo actual. Mencionó el impacto de las guerras, el avance del individualismo y las dificultades que atraviesan las familias y los sectores más vulnerables. "Estamos en un mundo que nadie sabe qué va a pasar, marcado por el horror de la guerra, que nunca hace bien a nadie. Es un fracaso de la humanidad", afirmó. Señaló problemas sociales como la pobreza y la droga, que "van haciendo estragos silenciosos en nuestra gente".

El nuevo pastor también se refirió a las dificultades pastorales que enfrenta la Iglesia, como la escasez de sacerdotes, las grandes distancias en el territorio y los cambios en la relación de la sociedad con la fe. En ese sentido aclaró que no llega como una figura excepcional: "Dios manda un pastor, pero no manda un superhombre? es un humilde pampeano que, de la mano de María, dice: 'hágase en mí según tu palabra'".

Finalmente, convocó a la comunidad a caminar juntos en la vida de la Iglesia y a renovar el compromiso cristiano. "Anímense a decir como María: hágase en mí según tu palabra", invitó, al tiempo que destacó la riqueza de la fe y el llamado a vivirla en comunidad. Confiando el camino a la protección de la Virgen, concluyó pidiendo que "María de la Pampa nos ayude a decir siempre sí al Señor".+