Audiencia General: 'La Iglesia es una, pero incluye a todos'
- 11 de marzo, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
Sostuvo que la identidad del pueblo se da por la acción de Dios y por la fe en él: están llamados a ser "luz para las demás naciones, como un faro que atraiga a todos los pueblos, a toda la humanidad"
En un mundo marcado por divisiones y tensiones, la Iglesia une a sus miembros mediante la fe en Cristo y su amor, y por lo tanto tiene la misión de llegar a todos, afirmó el papa León XIV durante la audiencia general del 11 de marzo en la Plaza de San Pedro.
"Unificada en Cristo, Señor y Salvador de todo hombre y mujer, la Iglesia nunca puede replegarse sobre sí misma, sino que está abierta a todos y es para todos", subrayó el Papa.
"Es una gran señal de esperanza, especialmente en nuestros tiempos, atravesados, por tantos conflictos y guerras, saber que la Iglesia es un pueblo en el que mujeres y hombres de diferentes nacionalidades, lenguas y culturas conviven en la fe", continuó.
"Es un signo colocado en el corazón mismo de la humanidad, un recordatorio y una profecía de la unidad y la paz a la que Dios Padre llama a todos sus hijos", afirmó.
León XIV continuó su serie de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, centrándose nuevamente en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia de 1964, Lumen gentium.
En la catequesis de esta semana, reflexionó sobre la alianza que Dios creó con su pueblo y lo que esto significa para la Iglesia y para cada cristiano. "En la Iglesia hay, y debe haber, un lugar para todos", afirmó, y añadió que "todo cristiano está llamado a proclamar el Evangelio y a dar testimonio en todos los entornos en los que vive y trabaja".
Cristo une a su pueblo
El Papa explicó que Dios "quiere salvar a cada persona" y, por lo tanto, lleva a cabo su "obra de salvación en la historia" al "elegir un pueblo verdadero y habitar entre él".
Destacó que, en el Antiguo Testamento, Dios llamó a Abraham, le prometió una descendencia numerosa, y luego liberó a esta descendencia de la esclavitud e hizo una alianza con ella.
"La identidad de este pueblo está dada por la acción de Dios y por la fe en Él", afirmó el Papa, y añadió que "está llamado a convertirse en luz para las demás naciones, como un faro que atraiga hacia sí a todos los pueblos, a toda la humanidad".
En Lumen gentium, el Concilio Vaticano II explica que esta misión adquiere su sentido más pleno a la luz de "esa nueva y perfecta alianza, que debía ratificarse en Cristo, y de esa revelación más plena que debía darse mediante el Verbo mismo de Dios hecho carne", subrayó el Papa.
"En efecto, es Cristo quien, al dar su Cuerpo y su Sangre, une a este pueblo en sí mismo y de manera definitiva".
Iglesia formada por el pueblo de Dios unido en Cristo
En este sentido, el Papa insistió en que esta es verdaderamente la identidad de la Iglesia hoy: "El pueblo de Dios que deriva su existencia del cuerpo de Cristo y que es él mismo el cuerpo de Cristo". Está "formada por mujeres y hombres de todos los pueblos de la tierra" que están unidos no por "una lengua, una cultura, una etnia", sino por Jesús.
"Quienes pertenecen a ella no se enorgullecen de méritos ni títulos, sino únicamente del don de ser, en Cristo y por Él, hijos e hijas de Dios", continuó el Papa.
Señaló que "por encima de cualquier tarea o función" en la Iglesia, lo verdaderamente importante es estar "injertados en Cristo" y ser "hijos de Dios por gracia". Ese es "el único título honorífico que debemos buscar como cristianos", insistió.
"En consecuencia, la ley que anima las relaciones en la Iglesia es el amor, tal como lo recibimos y experimentamos en Jesús; y su meta es el Reino de Dios, hacia el cual camina junto con toda la humanidad".
La Iglesia es una, pero incluye a todos
Al explicar que la Iglesia está formada por el pueblo de Dios unido y elegido por Cristo, el Papa enfatizó que la misión de la Iglesia y de cada uno de sus fieles es difundir el Evangelio a todos.
El Concilio, mediante la Lumen gentium, recuerda que "todos los hombres están llamados a pertenecer al nuevo pueblo de Dios", lo que significa que "este pueblo, permaneciendo uno y único, debe extenderse a todo el mundo y a todos los tiempos", para que se cumpla la intención de Dios de reunir a todos "sus hijos".
"Incluso aquellos que aún no han recibido el Evangelio están, por tanto, de algún modo, orientados hacia el pueblo de Dios", continuó, añadiendo que la Iglesia "está llamada a difundir el Evangelio por todas partes y a todos, para que toda persona pueda entrar en contacto con Cristo".
Esto invita a la Iglesia a estar abierta a todos, es decir, a acoger las diferentes culturas y, al mismo tiempo, "ofrecerles la novedad del Evangelio para purificarlas y elevarlas a la plenitud".
"En este sentido, la Iglesia es una, pero incluye a todos", concluyó el Papa, y citó también al padre jesuita francés Henri de Lubac, quien dijo: "El Arca única de la Salvación debe acoger en su vasta nave toda la diversidad humana".+