Proteger a los menores es esencial para la vida de la Iglesia, afirmó el Papa

  • 16 de marzo, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Dirigiéndose a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, León XIV alentó su misión de garantizar que se prevengan los abusos en la Iglesia e instó a construir una cultura del cuidado.

El papa León XIV recibió el 16 de marzo a los participantes de la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, a quienes agradeció su labor de protección de los niños, adolescentes y personas en situaciones de vulnerabilidad.

El pontífice les recordó que su misión es contribuir a prevenir el abuso. "Sin embargo -dijo- la prevención nunca se limita a un conjunto de protocolos o procedimientos. Se trata de ayudar a crear, en toda la Iglesia, una cultura de cuidado, en la que la protección de los menores y las personas vulnerables no se considere una obligación impuesta desde fuera, sino una expresión natural de fe".

"Es un servicio exigente, a veces silencioso, a menudo pesado, pero que -dijo el Papa- es esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado.

No es opcional
León XIV recordó que el papa Francisco instaló la Comisión de forma permanente en la Curia Romana "para recordar a toda la Iglesia que la prevención de los abusos no es una tarea opcional, sino una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia".

Teniendo esto en cuenta, el Santo Padre sugirió que un camino de conversión, en el que se escuche el sufrimiento ajeno, debe seguir impulsándolos a la acción, tomando como puntos de referencia esenciales las experiencias de las víctimas y los sobrevivientes.

Si bien son sin duda dolorosas y difíciles de escuchar, el Papa León reconoció que "estas experiencias sacan a la luz la verdad con fuerza y nos enseñan humildad mientras nos esforzamos por ayudar a las víctimas y sobrevivientes". Añadió que es a través del reconocimiento del dolor sufrido que se abre un camino creíble hacia la esperanza y la renovación.

El Papa también animó a la Comisión a aprender de su experiencia en la Curia Romana, a cooperar con ella y, del mismo modo, a enriquecer la Curia con su propia experiencia.

Herramientas transparentes 
En este sentido, León XIV observó que el Informe Anual de la Comisión es una herramienta de gran importancia, ya que "representa un ejercicio de verdad y responsabilidad, así como de esperanza y prudencia, que deben ir de la mano para el bien de la Iglesia".

En este sentido, recalcó que la esperanza nos impide ceder al desaliento, pero la prudencia nos protege de la improvisación y la superficialidad a la hora de abordar la prevención del abuso.

El Papa también subrayó que la responsabilidad de los obispos y superiores mayores no puede delegarse.

Expresiones concretas
El pontífice subrayó que escuchar a las víctimas y acompañarlas "debe encontrar una expresión concreta en cada comunidad e institución eclesial", e instó a los miembros de la Comisión a seguir sirviendo de recurso, para que ninguna comunidad dentro de la Iglesia se sienta sola en esta tarea, animándolos a apoyar a las Iglesias locales, especialmente donde faltan recursos o experiencia.

León XIV afirmó que espera recibir información adicional en su tercer Informe Anual sobre los alentadores progresos ya realizados, así como sobre las áreas en las que aún se requiere mayor desarrollo. Recordó que la colaboración de la Comisión con la Iglesia a todos los niveles, con las víctimas, los sobrevivientes y sus familias, así como con las instituciones de la sociedad civil, los impulsó a profundizar en el estudio de dos áreas de protección que se desarrollan rápidamente: el concepto de vulnerabilidad en relación con el abuso y la prevención del abuso de menores facilitado por la tecnología en el espacio digital.

Marco de directrices universales
El Papa agradeció a la Comisión por ayudar a la Iglesia a afrontar con valentía los retos de la protección infantil y a responder con claridad pastoral y renovación estructural, especialmente a través del desarrollo de un Marco de directrices universales.

En este sentido, manifestó su interés en recibir la propuesta final para que, tras el estudio y el discernimiento pertinentes, pueda publicarse, y reiteró que todos sus esfuerzos demuestran que la misión de la Comisión "no es simplemente el establecimiento de un proceso formal, sino un signo de comunión y responsabilidad compartida".

"Permítanme reiterar -concluyó- que la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no es un ámbito aislado de la vida eclesial, sino una dimensión que impregna la pastoral, la formación, el gobierno y la disciplina".+