Viernes 27 de noviembre de 2020

Mons. Laxague: En esta Cuaresma, "hacer las cosas de corazón"

  • 5 de marzo, 2020
  • Campana (Buenos Aires) (AICA)
"Abrir el corazón para que saque lo que tiene de bueno, mirar ese corazón, y poder entrar en lo secreto de él. El único que puede ver en lo secreto es Dios".

Monseñor Pedro María Laxague, obispo de Zárate-Campana, envió su mensaje para la Cuaresma 2020 y aconsejó “abrir el corazón” al Señor, para poder practicar de modo correcto la oración, el ayuno y la limosna.



El obispo comenzó diciendo que los cristianos tenemos “una doble obligación: por un lado, tenemos que predicar a Cristo, únicamente a Cristo y por otro lado tenemos que escuchar lo que Cristo nos dice”. Entonces invitó a recordar cuántas Cuaresmas pasamos en nuestra vida y a pedir una vez más que al recorrerla podamos “volver a lo esencial”.



Antes de hablar de los tres pasos claves, limosna, oración y ayuno, monseñor Laxague invitó a la comunidad a “volver al Señor”: “Si no hacemos ese camino hacia Cristo, si no nos convertimos y volvemos a Él, no servirá para nada… Podemos ir a todas las misas, rezar todos los rosarios y víacrucis, dar limosna, pero no valdrá de nada. Tenemos que estar íntimamente -desde adentro- convencidos de todo esto”.



Para esto, aconsejó “abrir el corazón para que saque lo que tiene de bueno, mirar ese corazón, y poder entrar en lo secreto de él. El único que puede ver en lo secreto es Dios”. Y en estos cuarenta días, “tenemos que mirar mucho lo que dice y hace nuestro corazón. Esto es clave para que todo lo que hagamos después sea puramente auténtico, y no sea algo realizado por costumbre o tradición. Si bien puede ser algo bueno, no nos va a ayudar a preparar bien esta Pascua 2020”, continuó el prelado.



Sobre la limosna, monseñor Laxague dijo que “si lo hacemos para que lo vea el otro, o para sacarnos de encima a alguien, eso no es de corazón”. Por el contrario, recomendó “hacer las cosas de corazón”, porque es “algo mucho más profundo y serio”. Respecto a la oración, animó a hacerla “no por costumbre o hábito”, sino “aislarnos, para tener un momento de intimidad y que nadie nos moleste, apagar el celular, meditar lo que dice el Señor con su Palabra”.



Luego habló del ayuno cristiano como “privarse de algo que nos gusta mucho, de algo que hacemos siempre: nos ayuda a fortalecer la voluntad y además para poder darlo al otro, para compartirlo”.



En definitiva, la Cuaresma “es buscar lo que hay en nuestro corazón, oírnos y también acercarnos a otros que viven en un desierto. Hay gente acá en Campana que vive en el desierto: los que están solos, abandonados, sin ser aceptados en sus familias, los adictos que no encuentran sentido a sus vidas”, dijo, y concluyó invitando a acercase a todos los que están solos.+