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"Vayan con Él a renovar la historia" animó el Papa a los jóvenes argentinos
Sabado 26 May 2018 | 20:30 pm
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Rosario (Santa Fe) (AICA): En la segunda jornada del II Encuentro Nacional de Juventud, el papa Francisco envió un video a los más de 15 mil jóvenes que este fin de semana se congregaron en la ciudad de Rosario para participar del multitudinario encuentro. En un videomensaje, el Santo Padre destacó tres palabras: “Presencia, comunión y misión”, y llamó a los jóvenes a acercarse a la Palabra de Dios, a comprometerse y no ser “sólo espuma”, a recordar siempre sus raíces y desde allí “renovar la historia”.
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"Presencia, comunión y misión", fueron las tres palabras elegidas por el papa Francisco como centro del mensaje que envió a los jóvenes argentinos reunidos en Rosario en el marco del II Encuentro Nacional de Juventud, y que fue transmitido al anochecer de la segunda jornada.

El Santo Padre comenzó su mensaje de video, que se pudo ver a través de varias pantallas ubicadas en el Hipódromo de Rosario, sede principal del Encuentro, expresando su alegría por hacerse presente en este momento.

“Me lo pidieron mis hermanos obispos y lo hago con gusto”, manifestó Francisco, y agradeció a los jóvenes que “se prepararon con mucho esfuerzo y de muchas maneras para poder estar ahí”.

“Gracias por todo ese trabajo, por ponerse en camino con alegría, con fe y esperanza, con ilusiones compartidas”, expresó. “Cuando uno va a un encuentro de jóvenes siempre hay fe, esperanza, ilusiones que se van compartiendo allí y van creciendo”, reconoció.

“¡Gracias por el entusiasmo que contagia!, donde hay jóvenes hay lío, por el amor hacia Cristo y los hermanos que en estos días seguramente va a ir en aumento”, añadió, pero advirtió: “que no sea espuma, que no sea sólo espuma, que sea jabón que hace espuma, pero que sea jabón”.

“Cuando pensaba en ustedes y en qué podía compartirles para este Encuentro, se me ocurrieron tres palabras: presencia, comunión y misión”, enumeró el Pontífice.

“La primera palabra es presencia: Jesús está con nosotros, está presente en nuestra historia, si no nos convencemos de esto no somos cristianos, camina con nosotros, aunque no lo conozcamos, pensemos en los discípulos de Emaús”, señaló.

Jesús se ha hecho nuestro hermano, recordó, y “nos invita también a nosotros a encarnarnos, a construir juntos esa palabra tan linda: ‘la civilización del amor’, como discípulos y misioneros suyos, acá y ahora, en tu casa, con tus amigos, en las situaciones que te tocan vivir a diario; para eso es necesario estar con Él, ir a su encuentro en la oración, en la Palabra, en los sacramentos, dedicarle tiempo, hacer silencio para oír su Voz. ¿Vos sabés hacer silencio en tu corazón para escuchar la voz de Jesús? No es fácil, probá”, animó Francisco.

El Papa recordó a los jóvenes que Jesús está con ellos “aunque tal vez en algunos momentos te sientas como los de Emaús antes de encontrarse con Jesús Resucitado, te sientas triste, decepcionado, bajoneado, bajoneada, sin muchas esperanzas de que las cosas cambien”.

“Vas herido por el camino y parece que ya no podés más, que las contradicciones son más fuertes que todo lo positivo, de toda la polenta que vos le quieras poner, que no ves la luz al final del túnel, pero cuando te encontrás con Jesús, es una gracia, el buen samaritano que se acerca a ayudarte, ese es Jesús: todo se renueva, vos te renovás y podés con Jesús, renovar la historia”, aseguró.

“Eh, Padre, ¡no exagere! ¿cómo vamos a renovar la historia? ¡Podés renovar la historia! ¡La renovó una chica de 16 años que en Nazaret dijo Sí! ¡Podés renovar la historia!”, exclamó el Papa con entusiasmo ante una multitud que a miles de kilómetros de Roma lo escuchaba atenta.

“El buen samaritano es Cristo que se acerca al pobre, al que lo necesita; el buen samaritano también sos vos cuando, como Cristo, te acercás al que está a tu lado y en él sabés descubrir el rostro de Cristo. Es un camino de amor y misericordia. Jesús nos encuentra, nos sana, nos envía a sanar a otros. Nos envía a sanar a otros”, insistió.

Además, advirtió que “solamente nos es lícito mirar a una persona de arriba abajo: desde arriba solamente para agacharnos y ayudarla a levantarse, sino, no tenemos derecho de mirar a nadie desde arriba; si yo miro desde arriba es para agachar y ayudar a levantar”, sostuvo.

Para recorrer este camino de ayudar a levantar a otros, recordó Francisco, “necesitamos de los encuentros personales con Jesús, momentos de oración, de adoración y sobre todo de escuchar la Palabra de Dios”.

“¿Cuántos de ustedes leen dos minutos el Evangelio en el día? Dos minutos, eh”, preguntó el Pontífice, y aconsejó: “Tenés un evangelio chiquito, lo llevás en el bolsillo, en la cartera, mientras vas en el bus, mientras vas en el subte, en el tren, o te parás y te sentás en tu casa, lo abrís y leés dos minutos, ¡probá! Y vas a ver cómo te cambia la vida, ¿por qué?, ¡porque te encontrás con Jesús! ¡Te encontrás con la Palabra!”, expresó.

En cuanto a la segunda palabra, comunión, recordó que “no vamos solos escribiendo la historia, algunos se la creyeron, piensan que solos o con sus planes van a construir la historia; ¡Somos un pueblo! Y la historia la construyen los pueblos, ¡no los ideólogos! ¡Los pueblos son los protagonistas de la historia! ¡Somos una comunidad, somos una Iglesia! Y si vos querés construir, como cristiano, tenés que hacerlo en el Pueblo de Dios, en la Iglesia, como Pueblo, no en un grupito ‘pitucón’ o estilizado apartado de la vida del pueblo de Dios. El Pueblo de Dios es la Iglesia, con toda la gente de buena voluntad, con sus chicos, sus grandes, sus enfermos, sus sanos, sus pecadores, que somos todos, con Jesús, la Virgen, los santos que nos acompañan. Caminar en pueblo, construir una historia de pueblo”, detalló Francisco.

“Jesús cuenta con vos, y también cuenta con él, con ella, con todos nosotros, con cada uno. Sabemos que como Iglesia estamos en un tiempo muy especial, en el año del Sínodo de los obispos, que va a tratar el tema de los jóvenes. Ustedes, los jóvenes, serán el objeto de las reflexiones de este Sínodo y además recibiremos de ustedes los aportes, ya sea de la Asamblea presinodal que se realizó en Roma con 350 chicos y chicas de todo el mundo, cristianos, no cristianos y no creyentes, del cual también participaron 15000 a través de las redes sociales que se iban comunicando con ellos. Ellos han hecho una propuesta, una semana estudiaron peleando, discutiendo, riéndose, y ese aporte nos llega al Sínodo, y ¡ahí estás vos! Con ese aporte vamos adelante”, afirmó.

El Papa invitó a los jóvenes argentinos a “ser partícipes, protagonistas desde el corazón de este acontecimiento especial tan importante”.

“No se queden al margen, comprométanse, digan lo que piensan, no sean exquisitos, ‘que me miró, que me tocó, que si piensa distinto, que no estoy de acuerdo con el mensaje’”, pidió el Santo Padre. “Vos, ¿cómo vivís?, ¡compartí lo que vivís! El Papa quiere escucharlos, el Papa quiere dialogar y buscar juntos nuevos caminos de encuentro, que renueven nuestra fe y revitalicen nuestra misión evangelizadora”, añadió.

“Ustedes saben mejor que yo que las computadoras, los celulares, necesitan actualizaciones para funcionar mejor, también nuestra pastoral necesita actualizarse, renovarse, revisar la conexión con Cristo a la luz del Evangelio; ese que desde ahora vas a llevar en el bolsillo y vas a leer dos minutos por día”, dijo confiado el Santo Padre.

“Mirando al mundo de hoy, discerniendo y dando nuevas energías a la misión compartida, ese es el trabajo que van a tener ustedes en estos días sobre todo, y que yo acompaño con mi cercanía, mi oración y mi simpatía”, afirmó.

La tercera palabra, señaló Francisco, es misión. “Se nos llama a ser Iglesia en salida, en misión. Una Iglesia misionera, no encerrada en nuestra comodidades y esquemas, sino que salga al encuentro del otro; Iglesia samaritana, misericordiosa, en actitud de diálogo, de escucha”, recordó. “Jesús nos convoca, nos envía y nos acompaña para acercarnos a todos los hombres y mujeres de hoy, así lo escucharemos el próximo domingo en el Evangelio: ‘Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo’”, citó.

“Vayan, no tengan miedo. Los jóvenes tienen la fuerza de la inquietud, del inconformismo, sean inconformistas, hagan lío, no dejen que la historia se escriba afuera mientras miran por la ventana, no balconeen la vida, pónganse las zapatillas, salgan con la camiseta de Cristo y juéguense por sus ideales. Vayan con Él a curar las heridas de tantos hermanos nuestros que están tirados al borde del camino. Vayan con Él a sembrar esperanza en nuestros pueblos y ciudades. Vayan con Él a renovar la historia”, exhortó el pastor de Roma.

Finalmente, el Santo Padre señaló que “muchas veces han oído decir que ustedes son el futuro, en este caso el futuro de la Patria, el futuro está en las manos de ustedes, es verdad, porque nosotros nos quedamos, y ustedes siguen; pero cuidado, un futuro sólido, un futuro fecundo, un futuro que tenga raíces”, animó, advirtiendo que no existe un futuro utópico en que “no, la historia ya pasó, no, lo de antes… no, ahora empieza”.

“Ahora no empieza nada, ¡te la vendieron!”, exclamó Francisco, y recordó al poeta Bernárdez, que termina un verso diciendo: “Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”. En ese sentido, el Santo Padre se dirigió a los jóvenes con un claro llamado: “Volvé a las raíces y armá tu futuro desde las raíces, de donde te viene la savia. No renegués de la historia de tu Patria, no renegués la historia de tu familia, no niegues a tus abuelos, buscá las raíces, buscá la historia, y desde allí, construí el futuro. Y aquellos que te dicen: ‘Sí, los héroes nacionales ya pasaron, no tiene sentido, que ahora empieza todo de nuevo’ ¡reíteles en la cara! Son payasos de la historia”.

El Papa invitó también a “mirar en estos días a María, la Virgen del Rosario, que supo estar cerca de su Hijo, acompañándolo en sus misterios de gozo y de dolor, de luz y de gloria, que ella, María, Madre de la cercanía y de la ternura, Señora del corazón abierto y siempre disponible para ir al encuentro de quienes la necesitan, sea su Maestra en el modelo de la vida de fe. Ustedes busquen allí, que Ella les enseñe”.

“Que Jesús los bendiga, que la Virgen Santa los cuide a ustedes, a su familia, a sus comunidades; y por favor, no se olviden de rezar por mí, para que sepa transmitir las raíces a las nuevas generaciones, que las hagan florecer en el futuro, y ¡eso son ustedes! ¡Gracias!”, concluyó, desencadenando en el hipódromo un fuerte e incesante aplauso entre los jóvenes que este domingo regresan a sus hogares para comenzar con el desafío de “renovar la historia”.+


Texto completo de las palabras del Papa





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