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Confirmado: la píldora del día después es abortiva
Lunes 3 Jun 2013 | 10:56 am
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Madrid (España) (AICA): Es sabido en el mundo de la medicina que la llamada píldora del día después es abortiva, carácter que solo es negado u ocultado por los partidarios del aborto. Ahora se presentó una nueva confirmación científica al respecto. Con motivo del Congreso Europeo de Farmacia Hospitalaria realizado hace poco en París el investigador y farmacéutico español Emilio Jesús Alegre del Rey presentó un riguroso trabajo que cuantifica los mecanismos de acción de la llamada píldora del día siguiente (PDS) y su eficacia global. El trabajo clarifica que la PDS evita la ovulación, pero sólo lo consigue de forma significativa si se toma al menos dos días antes de que ésta vaya a tener lugar. En definitiva, la PDS produce en muchos casos un aborto precoz porque elimina un embrión.
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Desde hace tiempo es sabido en el mundo de la medicina que la llamada píldora del día después es abortiva, carácter que solo es negado o más bien ocultado por los partidarios del aborto. Ahora se presentó una nueva confirmación científica al respecto.

Con motivo del Congreso Europeo de Farmacia Hospitalaria realizado hace poco en París el investigador y farmacéutico español Emilio Jesús Alegre del Rey presentó un riguroso trabajo que cuantifica los mecanismos de acción de la llamada píldora del día siguiente (PDS) y su eficacia global. La presentación de este trabajo supone una clarificación de los mecanismos de acción de la píldora, tomando para su estudio los datos de la última revisión sistemática existente realizada en 2011.

En síntesis, el trabajo clarifica que la PDS evita la ovulación, pero sólo lo consigue de forma significativa si se toma al menos dos días antes de que ésta vaya a tener lugar. Así que, si éste fuera el único mecanismo de acción, sería imposible reducir mucho la probabilidad de embarazo, puesto que el día de la ovulación y el anterior constituyen la fase de máxima fertilidad del ciclo.

La PDS reduce la probabilidad de embarazo, y resulta que es, como mínimo, el 65%. Así hemos podido estimar, sobre la base de trabajos previos que, al menos el 35 % de su efecto -y puede que el 50 %-, lo ejerce por acciones posteriores a la fecundación. En definitiva, eso significa que la PDS produce en muchos casos un aborto precoz porque elimina un embrión.

El estudio demuestra que es falso que la PDS tenga solo efecto anovulatorio, es decir que impida la ovulación porque el efecto anovulatorio ya no funciona en el día previo a la ovulación; por ello entran en acción los mecanismos pos-fecundación. Pero, incluso en los días anteriores (-2 a -4), aunque casi siempre se consiga parar la ovulación, no siempre es así. Y cuando no se consigue, se producen otras alteraciones que podrían impedir la implantación. Eso sin contar que distinguir si a una mujer le falta 1 día o 2 días para ovular no parece muy realista en la práctica clínica.

Este estudio debe modificar la última valoración de la Federación Internacional de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FIGO) que negaba el efecto abortivo de la PDS basándose en estudios en animales, cuyo ciclo no tiene nada que ver con el de la mujer, y en el trabajo del grupo de Noe, que analizaba 35 mujeres que tomaron la PDS en fase posovulatoria, sin realizar análisis estadístico. El estudio presentado en París demuestra el efecto pos-fecundación, por lo que la FIGO debería actualizar sus conclusiones.

Sobre si la probabilidad de embarazo se reduce como mínimo en dos tercios tras recibir la PDS, el estudio demuestra que, tras una relación sexual, la toma de la PDS reduce al menos en un 65 % (aproximadamente dos tercios) la probabilidad de embarazo. Y otro hecho comprobado es que, sin embargo, disponer de la PDS, incluso facilitarla sin receta para que se use más, no reduce los embarazos imprevistos en la población. Es algo bien conocido en la comunidad científica; la explicación de esta paradoja se desconoce; algunos autores piensan que puede ser debido a que tener un “plan B” puede inducir a aceptar mayores riesgos en el comportamiento sexual, sobre todo en los jóvenes. Por tanto, estamos produciendo abortos precoces, exponiendo a miles de mujeres a reacciones adversas y gastando recursos para nada, excepto para beneficiar económicamente a una empresa.

Como explica la doctora María Alonso, coordinadora del Área de Medicina de Profesionales por la Ética, “la investigación de Emilio J. Alegre implica consecuencias bioéticas evidentes ya que al tener la PDS un efecto abortivo, debemos afirmarlo con claridad. En España se sigue dispensando sin límite de edad ni prescripción médica, lo cual resulta una barbaridad desde el punto de vista médico y bioético”.+

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