El Papa reflexionó sobre los "bienaventurados", invitando a aprender de los pobres de espíritu, que reconocen el bien que viene de Dios y atesoran lo que reciben sin desperdiciarlo.
Exhortó así a los presbíteros de la pastoral juvenil barcelonesa: "No echen raíces, ni en el grupo al que pertenecen, ni en la responsabilidad que tengan, vivan en una sana indiferencia".
En una carta al padre James Martin SJ, el pontífice explicó que se refería a la enseñanza oficial de la moral católica, que sostiene que cualquier acto sexual fuera del matrimonio es pecado.
Al inicio del Año Judicial, Francisco recibió a los miembros del Tribunal de la Rota Romana, proponiendo una reflexión sobre el matrimonio.