El Santo Padre contiunó este miércoles, 25 de mayo, su ciclo de catequesis sobre la vejez, en esta ocasión reflexionando a la luz del Libro del Eclesiastés.
En unas palabras improvisadas de su discurso a representantes del Fondo Mundial de Solidaridad, el Papa recordó que la "fraternidad es ensuciarse las manos en las periferias del mundo como Jesús".
"Es tiempo de decir basta al tráfico indiscriminado de las armas", dijo el pontífice durante la audiencia general en relación al hecho, y pidió mayor compromiso para que estas tragedias no se repita.
Tras el Regina Coeli, exhortó a trabajar juntos en el cuidado de la casa común. También pidió un aplauso para la beata Pauline Jaricot y agradeció el compromiso por la defensa de la vida.