El arzobispo llamó a resistirse a la tentación de hacerlo "en piloto automático" y consideró que, tras la experiencia de la pandemia, el Niño Dios "más que nunca" quiere ser consuelo y fortaleza.
El arzobispo de Mendoza presidió la Eucaristía desde la parroquia Inmaculada Concepción, en la localidad de La Consulta, donde bendijo la corona de Adviento para este tiempo de "espera y conversión".
El espacio es coordinado por la Pastoral de Calle y estará destinado a la asistencia alimentaria y al encuentro con los más necesitados. Bendijo Mons. Marcelo Colombo: "Compartir genera fraternidad".
El arzobispo de Mendoza ordenó a ocho hombres para ese servicio y les recordó lo que el Papa dice que espera de ellos: que sean humildes, buenos esposos, buenos padres y buenos abuelos, y centinelas.