El Papa pidió un alto el fuego y oró por las víctimas de la guerra -entre ellos niños, ancianos y enfermos- y del tifón en Filipinas, llamando a construir la paz mediante el diálogo y la compasión.
Animó a representantes de las pymes italianas a ponerse al servicio del bien común. "En tiempos de guerra y violencia, corremos el riesgo de perder la fe en las capacidades del ser humano", advirtió.
Francisco recibió a miembros de la Red Internacional de Legisladores Católicos, a quienes les reclamó bases jurídicas cada vez más sólidas para defender el derecho internacional humanitario.
Ese fue el pedido desgarrador que hizo el arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, en declaraciones a medios vaticanos. También agradeció la ayuda y la solidaridad.