El arzobispo de La Plata invitó a una conversión profunda, para que al llegar la Pascua "nuestra vida sea más cristiana, es decir, más acorde al Evangelio de Jesús".
El arzobispo de Buenos Aires presidió la celebración en la catedral metropolitana, y destacaó la importancia de la limosna, la oración y el ayuno como camino de preparación hacia la Pascua.
León XIV presidió la Misa de inicio de la Cuaresma, denunciando las "estructuras" de pecado de carácter económico, cultural, político y religioso. Llamado a la conversión y la reconstrucción.
León XIV marcó el inicio de la Cuaresma, llamando a la verdadera conversión. Exhortó a vivir este tiempo rezando "para llegar, interiormente renovados, a la celebración de la Pascua de Cristo".