Ante la Conferencia de Desarme, liderada por la ONU en Ginebra, el representante del Vaticano reiteró "el imperativo moral del desarme" y contra la militarización del espacio exterior.
Al reunirse con la Asociación Pro Petri Sede, el Santo Padre recordó que "el Obispo de Roma, recibió la misión de reunir a los fieles en la unidad y anunciar el Evangelio de la salvación".
El Observador Permanente de la Santa Sede ante la OEA se dirigió al Consejo Permanente y reflexionó sobre la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo.
En una celebración anual por la paz, líderes de religiones y diplomáticos reflexionaron en Ginebra sobre el mensaje del papa León XIV y rechazaron la instrumentalización de la fe y el lenguaje bélico.