Lunes 6 de julio de 2020

"Despidiéndonos": Comprensión, consuelo y cercanía, aun en la distancia

  • 26 de junio, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
Ante la pandemia del Covid-19, el programa "Despidiéndonos" acompaña a quienes transitan la última etapa de su vida, a sus familias y a quienes los asisten.

Ante la situación generada por la pandemia del Covid-19, la comunidad del Centro Espiritualidad Santa María (CESM) creó el programa "Despidiéndonos", que ofrece espacios de formación, acompañamiento, oración y meditación, destinados a quienes están viviendo la última etapa de su vida o sufriendo una enfermedad terminal, a sus familias y a quienes los asisten.

El proyecto se centra en dos ideas: “¡Aprender a vivir de otra manera!”, una visión que integre la muerte como parte de la vida, y “¡De esto sí se habla!”, que plantea a la muerte como un umbral por el que todos tenemos que pasar, y para el que tenemos que estar preparados, pero decididos a vivir. “Listos para el buen morir y empeñados en vivir bien”.

Este espacio nació en la Argentina, pero no se limita a ofrecer contención y escucha a su territorio únicamente. Despidiéndonos trabaja con una vocación universal, dispuesta a colaborar con todos los organismos e instituciones —civiles o religiosos— que así lo requieran o necesiten. 

Según los casos, a veces la colaboración se da con organismos civiles, como municipios, gobiernos locales o intendencias de distintas provincias y países; o con instituciones religiosas, como iglesias católicas locales, iglesias evangélicas o comunidades judías.

Comprensión, consuelo y cercanía

La fundadora del proyecto, Inés Ordóñez, señala que se trata de “una experiencia muy profunda, que todos podemos acompañar con lo que tenemos a mano: Comprensión para poder abrirnos a lo que está viviendo la persona que sufre; Consuelo que abrace su dolor y enjuague sus lágrimas; Cercanía para acompañar su paso, en un andar compasivo”.

Es un proyecto impulsado por el Centro de Espiritualidad Santa María, junto a Confines, la Editorial Camino al Corazón y el Proyecto Educar. Su objetivo es acompañar a las personas en distintas situaciones límites: soledad y aislamiento, enfermedad, muerte, duelo. Siempre desde la fe en Jesús, pero abiertos a todas las confesiones de fe y a todas las personas que creen en la fuerza del amor y la vida, desde una experiencia personal de oración y encuentro con el misterio que nos habita.

En el marco de Despidiéndonos, se pueden obtener diferentes recursos y materiales según el público. A los enfermos se les acercan ejercicios de oración y algunas prácticas muy sencillas que proporcionan calma y bienestar para atravesar lo que están viviendo. A las familias: videos, meditaciones, ejercicios para realizar en familia y “acompañar” aún a la distancia al familiar enfermo, y en caso de muerte, ritos y actividades para realizar el ritual de despedida de sus seres queridos en la situación actual de aislamiento. A los agentes de salud: prácticas de bienestar que los ayuden a “estar bien” en medio de situaciones de tanta urgencia, crisis y dolor.

El material está disponible de forma gratuita; así como también la instancia de acompañamiento virtual (teléfono o videollamada), para todas las personas que lo requieran.

En diálogo con AICA, su fundadora destacó que el proyecto nació con el objetivo de “poner a disposición de todo el mundo herramientas y recursos para acompañar a quienes están más afectados por esta pandemia, y quienes viven situaciones límites de aislamiento, enfermedad, muerte”. En cuanto a la repercusión del programa, valoró la respuesta concreta de acompañantes espirituales y agentes de la escucha, e incluso miembros de otras comunidades religiosas que tomando las propuestas de Despidiéndonos, “están saliendo a través de distintas redes y programas a atender las necesidades espirituales de las víctimas del Covid-19”.

Juntos en la distancia

Al referirse a la experiencia que se vive en el contacto con los pacientes y sus familias, Inés Ordóñez advirtió que “al dolor por la enfermedad o la muerte, el Covid le suma situaciones de aislamiento y soledad. Y esta es la experiencia común que comparten todas las personas: necesitamos ‘algo’ que nos ayude a acompañarnos en la distancia, que nos haga cercanos aunque estemos lejos, que nos permita abrazarnos, consolarnos, acompañarnos y estar presentes de otra manera. Necesitamos descubrir que hay otra forma de estar juntos y unidos, que el amor trasciende toda distancia y aislamiento, que el amor es más fuerte que la enfermedad, la pandemia... y aún más fuerte que la muerte”.

Los acompañantes que forman parte del programa Despidiéndonos se contactan diariamente con las personas enfermas para saber cómo durmieron, cómo pasaron el día, cómo van dando sus estudios. “Lo más importante es valorarlos en su dignidad y hacerlos sentir acompañados. ¡Son dignos y queridos!”, destaca Pía, una de las acompañantes. “Lo que más me gustó es reconocer que es Dios mismo quien habita en mí, el saberme que puedo y soy llamada al servicio de Escucha”, agrega Feliciana, acompañante de 72 años.

Por su parte, quienes acudieron al servicio, reconocen la importancia del acompañamiento y la cercanía: “Tuve el cariño y el amor de mi familia, que estuvieron acompañándome en forma virtual, pero no dejaron de sostenerme. También tuve una acompañante espiritual, que me acercó bibliografía, lecturas, todo muy sanador, y que me ayudaron muchísimo. Si no hubiese sido por todas estas herramientas, no sé qué hubiese pasado, porque fue muy duro. Tuve muchos frentes: la soledad, el encierro, el duelo, mi propia enfermedad…. Pero con la ayuda de todas estas herramientas y la fe, que en estos momentos tiene un papel primordial, yo creo que ahora estoy acá, gracias a todo esto”, reconoce Rosalía, enferma de Covid-19, quien perdió a su marido por causa de la misma enfermedad.

“Llamé desesperada porque me pasaron el contacto de una página web. Mi madre estaba muriendo y yo no podía estar a su lado. En Despidiéndonos encontré una gran cantidad de ideas y de recursos que me ayudaron a estar con ella a la distancia, para despedirme”, asegura Teresita.

Sobre el acompañamiento al personal de salud, Ordóñez explicó: “El sitio web tiene un espacio especial dedicado al personal de la salud, y es muy visitado por quienes lo necesitan. Especialmente en aquellos hospitales en los que estamos trabajando en red con otras comunidades e instituciones en el acompañamiento personal a los médicos, enfermeros y equipos de salud”. 

“Los agentes de salud que están encargados de cuidarnos, también necesitan ser cuidados, escuchados, alentados y acompañados. Muchos de ellos reciben con sorpresa y alegría nuestro llamado para ver cómo están, cómo se sienten... Les gusta saber que alguien se preocupa por ellos y quiere acercarles unas palabras de aliento y consuelo. Estamos haciendo experiencias muy lindas de comunión, de trabajo en red, de contención... Hemos tenido reuniones con grupos de médicos o enfermeros para hacer ejercicios de relajación, de meditación, rutinas de bienestar o espacios de compartir lo que están viviendo”, detalló.

Sara, una médica clínica de 43 años, considera “muy buena toda la exposición de los contenidos de la página” y “muy positiva la práctica de la rutina de bienestar y el buscar momentos y lugares para hacer descansar nuestro cuerpo después de tanto trabajo. Como médica me pareció de gran importancia para la salud del servidor”, asegura.

“Aquí estoy para vos”

Consultada sobre la experiencia de quienes trabajan en el proyecto, su fundadora consideró: “Todos sentimos cuán necesario es acompañarnos... El Covid pone a la luz esta necesidad tan honda del corazón humano: necesitamos estar juntos, necesitamos de la presencia de un otro que nos diga: ‘Aquí estoy para vos, para ponerme a tu lado y acompañarte, para caminar al ritmo de lo que te está pasando’. Tanto las personas enfermas, como sus familias, están necesitando cercanía, comprensión y consuelo. Y Despidiéndonos intenta encontrar una nueva forma de acercarnos aunque tengamos que hacerlo con distanciamiento físico”.

Quienes se acercan al servicio que ofrece Despidiéndonos, reconoció su fundadora, “valoran la sencillez y la profundidad de las propuestas y la accesibilidad. Todo el material está disponible para ser descargado y compartido con quienes lo necesiten. También valoran el poder encontrar en la página recursos concretos y prácticos para hablar de la enfermedad y de la muerte, ritos, celebraciones y oraciones para rezar o leer en estos momentos tan difíciles. Muchos agradecen que Despidiéndonos les acerca una manera nueva de atravesar la enfermedad y la muerte, distinta a la que estamos acostumbrados en los tiempos normales”.

Para más información: www.despidiendonos.com o telefonicamente al (54 11) 7079-9900 +