Viernes 7 de agosto de 2020

La diócesis de Goya recordó a Mons. Devoto, "apóstol de los pobres"

  • 31 de julio, 2020
  • Goya (Corrientes) (AICA)
Con una misa presidida por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, la diócesis recordó a su primer obispo, monseñor Alberto Devoto, fallecido hace 36 años.

Con una misa presidida por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, y concelebrada por el vicario general, presbítero Juan Carlos López, los presbíteros Tomás von Schulz y Miguel Galeano, la diócesis recordó con memoria agradecida a su primer obispo, monseñor Alberto Devoto, fallecido hace 36 años en un accidente automovilístico. 

La Eucaristía tuvo lugar el martes 28 de julio y contó con la participación de un grupo reducido de fieles. Ante la tumba que guarda los restos de monseñor Devoto, la comunidad elevó oraciones por su eterno descanso.

En su homilía, el obispo expresó: "La voluntad de Dios nos llega a los cristianos a través de una triple fuente: la Palabra, la Biblia, y también a través de la tradición de la Iglesia, de aquellos que tuvieron contacto con Jesús, que fueron los apóstoles y el magisterio de la Iglesia".

"Guiado por la Palabra, la tradición y el magisterio de la Iglesia, monseñor Alberto Devoto llevó adelante la incipiente diócesis, guiada por el modo y un estilo, que logró contagiar" destacó monseñor Canecín.  

En ese sentido se refirió al legado del primer obispo, y recordó que monseñor Devoto tuvo una impronta que le dio el Concilio Vaticano II porque él fue un padre conciliar. Además, expuso varios testimonios que recogió de quienes lo conocieron, destacando su opción preferencial por los pobres, los trabajadores y los campesinos;  su compromiso con los presos políticos, el compromiso de los jóvenes, la opción por la paz y la igualdad social, la defensa de la dignidad humana, su preocupación por los desaparecidos y el consuelo de sus familiares.

Por otra parte, el obispo anticipó que se está preparando el año jubilar con motivo de cumplirse en el 2021 los 60 años de la creación de la diócesis, y reiteró su llamado a "caminar juntos” y vivir la Iglesia como “una Iglesia en salida, que se accidenta porque sale, y no que se enferma porque está encerrada".

“A veces hay ideologías que quieren encerrarnos, con legislaciones, por circunstancias de la realidad", advirtió, por eso llamó nuevamente a "ser una Iglesia en salida que involucre a todo el pueblo santo, a todos los bautizados, no sólo un grupito o lo que nos guste y satisface, no sólo los amigos del cura, sino todos los bautizados. Una Iglesia bautismal, como dice el papa Francisco".

Evocando la figura de monseñor Devoto, el prelado consideró: "Hoy nos toca a nosotros, no reeditar lo que él hizo, porque sería fuera del tiempo, se trata de vivir hoy lo que la Palabra, la tradición y el Concilio Vaticano II nos dicen. Entender el Concilio, interpretado hoy por el papa Francisco, que nos habla permanentemente de una Iglesia en salida", remarcó.

Tomando una frase del primer obispo: “Nada sin mis sacerdotes, todo con mi sacerdotes”, monseñor Canecín agregó: “Nada sin los laicos, todo con los jóvenes, nada sin las consagradas y religiosas, nada sin los diáconos permanentes y nada sin los sacerdotes".

"Esa es la Iglesia bautismal, con un enorme protagonismo de los laicos, manteniendo el carisma y el don que Dios les regaló a cada uno para servir a la misión de la Iglesia, caminando juntos, según sus talentos y capacidades", sostuvo.

“Monseñor Alberto Devoto fue coherente a lo que el Señor le pedía, tratemos también nosotros de ser coherentes con los que se nos pide, en la realidad que hoy nos toca en suerte que en parte es parecida a la que les toco a él y en parte distinta, por eso, respondamos a los clamores de hoy", animó.

Al finalizar la misa, el obispo diocesano rezó un responso y bendijo la tumba del obispo "Apóstol de los pobres".+